Mostrando entradas con la etiqueta benedicto XVI. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta benedicto XVI. Mostrar todas las entradas

domingo, 6 de julio de 2008

SAN PABLO VIVO HOY



San Pablo vivo hoy es un nuevo blog, que hemos creado, y que me gustaría presentaros.

Ha nacido con motivo de la promulgación del Año Paulino por parte del Papa Benedicto XVI,el 28 de junio de 2008 al 29 de junio de 2009. Allí podrás leer la homilía del Santo Padre en la Apertura y otras muchas noticias más acerca de este feliz acontecimiento
"San Pablo vivo hoy" quiere ser un homenaje al «Apóstol número trece». Pero sobre todo quiere ser un homenaje a aquel a quien la Familia Paulina considera su Padre, Modelo, Protector y Fundador, según el pensamiento del beato Santiago Alberione.

En el blog no sólo aparecerán noticias acerca de este Año de homenaje a san Pablo, iniciativas, encuentros, cursos, documentos, artículos... sobre todo si están relacionados con la Familia Paulina. Sobre todo y ante todo quiere ser un vehículo de comunicación para el descubrimiento de una «vocación nueva», dentro de la vida religiosa, como es la de «ser san Pablo vivo hoy». Porque esa es, la vocación de todos los miembros de la Familia Paulina.

La dirección del blog: pablovivohoy.blogspot.com

Si alguna vez has sentido algo así como «mariposas revoloteando en tu estomago» al oír las palabras vocación, servicio, compromiso, vida religiosa... Ya tenemos algo en común. Escríbeme.

Un saludo afectuoso a todos. Feliz cumpleaños de san Pablo.

Si quieres ponerte en contacto conmigo, puedes hacerlo en la siguiente dirección electrónica: vocaciones@sanpablo.es

Vuestro amigo,

Pepe

viernes, 28 de marzo de 2008

EL PAPA BENEDICTO XVI HA ANUNCIADO EL AÑO PAULINO

En la Basílica de San Pablo Extramuros, lugar en el que se conservan las reliquias del Apóstol, se estaban celebrado las Primeras Vísperas de la solemnidad de los Apóstoles Pedro y Pablo. Estaba presente una Delegación del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla, expresión del compromiso común por llegar algún día a la unión de todos los cristianos. Con voz calma, pero a la vez con la calidez que caracteriza a Benedicto XVI, el Papa, con gran felicidad, anunció oficialmente la celebración del Año Jubilar Paulino, que tendrá lugar del 28 de junio de 2008 al 29 de junio de 2009. Aunque es una fecha simbólica pues no sabemos exáctamente cuendo nació el apóstol San Pablo. El mismo 28 de junio de 2007, por medio de servicio de información interno de la Sociedad de San Pablo nos llegaba la feliz noticia. Así nos lo comunicaba nuestro Superior General, Padre Silvio Sassi.



El jueves 28 de junio, en la homilía pronunciada durante las primeras Vísperas de
la Solemnidad de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo en la Basílica de San Pablo
Extramuros, Su Santidad Benedicto XVI ha anunciado la celebración del Bimilenario
del nacimiento del Apóstol.
Estas han sido sus palabras: “Soy feliz al anunciar oficialmente que dedicaremos al
apóstol san Pablo un año jubilar especial, del 28 de junio de 2008 al 29 de junio de 2009, con
ocasión del bimilenario de su nacimiento, según los historiadores acontecido entre el año 7 y el
10 d.C. Este Año Paulino podrá desarrollarse especialmente en Roma… En la Basílica Papal y
en la contigua homónima Abadía Benedictina podrán organizarse eventos litúrgicos, culturales
y ecuménicos, así como diversas iniciativas pastorales y sociales, todas inspiradas en la
espiritualidad paulina… Igualmente iniciativas similares podrán realizarse en todo el mundo:
en diócesis, santuarios y lugares de culto a cargo de Instituciones religiosas, de estudio o de
asistencia que tienen el nombre de san Pablo o que se inspiran en su figura y en sus
enseñanzas”.
Como Sociedad de San Pablo y como Familia Paulina, manifestamos al Santo Padre nuestra gratitud y nuestro entusiasmo por esta iniciativa eclesial que nos implica profundamente y que constituiría un auténtico gozo para el beato Santiago Alberione, quien entre otras iniciativas al respecto convocó también a su tiempo un “Año a san Pablo apóstol” (25 de enero de 1957 – 25 de enero de 1958).
Por feliz coincidencia, este acontecimiento eclesial viene a situarse en concomitancia con el Seminario internacional sobre san Pablo, abierto a toda la Familia Paulina, que el Gobierno general de la Sociedad de San Pablo ha programado hace tiempo, como iniciativa importante, y que se celebrará en el año 2009 (Ariccia, 19-29 de abril).
Siguen siendo más que nunca programáticas y actuales las afirmaciones de nuestro
beato Fundador: “La Familia Paulina la suscitó san Pablo para continuar su obra: es san
Pablo, vivo, sólo que hoy compuesto de muchos miembros. No hemos elegido nosotros a san
Pablo: ha sido él quien nos ha elegido y llamado. Quiere que hagamos lo que haría él si viviera
hoy… Usaría los más altos púlpitos erigidos por el progreso actual: prensa, cine, radio,
televisión; los mejores descubrimientos de la doctrina de amor y de salvación: el evangelio de
Jesucristo” (Fascículo FSP 1954; cfr. Vademecum, n. 651; Pensamientos, n. 82, ed. esp.).
Invito a todos, pues, a una movilización de ideas con vistas a iniciativas que puedan sernos de ayuda a cada uno de nosotros, a cada comunidad paulina y a todas las Circunscripciones, a la Congregación y a la entera Familia Paulina, para beneficio de la Iglesia.
Roma, 28 de junio de 2007
_________________

sábado, 26 de enero de 2008

MENSAJE DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI PARA LA XLII JORNADA MUNDIAL DE LAS COMUNICACIONES SOCIALES

Los medios: en la encrucijada entre protagonismo y servicio.
Buscar la Verdad para compartirla

(4 de mayo de 2008)

Queridos hermanos y hermanas

1. El tema de la próxima Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, “Los medios: en la encrucijada entre protagonismo y servicio. Buscar la Verdad para compartirla”, señala la importancia del papel que estos instrumentos tienen en la vida de las personas y de la sociedad. En efecto, no existe ámbito de la experiencia humana –más aún si consideramos el amplio fenómeno de la globalización- en el que los medios no se hayan convertido en parte constitutiva de las relaciones interpersonales y de los procesos sociales, económicos, políticos y religiosos. A ese respecto escribía en mi Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz del pasado 1 de enero: «los medios de comunicación social, por las potencialidades educativas de que disponen, tienen una responsabilidad especial en la promoción del respeto por la familia, en ilustrar sus esperanzas y derechos, en resaltar su belleza» (n.5).

2. Gracias a una vertiginosa evolución tecnológica, estos medios han logrado potencialidades extraordinarias, lo cual plantea al mismo tiempo nuevos e inéditos interrogantes. Es innegable la aportación que pueden dar al flujo de noticias, al conocimiento de los hechos y a la difusión del saber. Han contribuido de manera decisiva, por ejemplo, a la alfabetización y la socialización, como también al desarrollo de la democracia y al diálogo entre los pueblos. Sin su aportación sería realmente difícil favorecer y mejorar la comprensión entre las naciones, dar alcance universal a los diálogos de paz, garantizar al hombre el bien primario de la información, asegurando a la vez la libre circulación del pensamiento, en orden sobre todo a los ideales de solidaridad y justicia social. Ciertamente, los medios en su conjunto no solamente son medios para la difusión de las ideas, sino que pueden y deben ser también instrumentos al servicio de un mundo más justo y solidario. No obstante, existe el riesgo de que en vez de ello se transformen en sistemas dedicados a someter al hombre a lógicas dictadas por los intereses dominantes del momento. Éste es el caso de una comunicación usada para fines ideológicos o para la venta de bienes de consumo mediante una publicidad obsesiva. Con el pretexto de representar la realidad, se tiende de hecho a legitimar e imponer modelos distorsionados de vida personal, familiar o social. Además, para ampliar la audiencia, la llamada audience, a veces no se duda en recurrir a la trasgresión, la vulgaridad y la violencia. Puede suceder también que a través de los medios se propongan y sostengan modelos de desarrollo que, en vez de disminuir el abismo tecnológico entre los países pobres y los ricos, lo aumentan.

3. La humanidad se encuentra hoy ante una encrucijada. También para los medios es válido lo que escribí en la Encíclica Spe salvi sobre la ambigüedad del progreso, que ofrece posibilidades inéditas para el bien, pero abre al mismo tiempo enormes posibilidades de mal que antes no existían (cf. n.22). Por lo tanto, es necesario preguntarse si es sensato dejar que los medios de comunicación se subordinen a un protagonismo indiscriminado o que acaben en manos de quien se vale de ellos para manipular las conciencias. ¿No se debería más bien hacer esfuerzos para que permanezcan al servicio de la persona y del bien común, y favorezcan «la formación ética del hombre, el crecimiento del hombre interior»? (cf. ibíd.). Su extraordinaria incidencia en la vida de las personas y de la sociedad es un dato ampliamente reconocido, pero hay que tomar conciencia del viraje, diría incluso del cambio de rol que los medios están afrontando. Hoy, de manera cada vez más marcada, la comunicación parece tener en ocasiones la pretensión no sólo de representar la realidad, sino de determinarla gracias al poder y la fuerza de sugestión que posee. Se constata, por ejemplo, que sobre algunos acontecimientos los medios no se utilizan para una adecuada función de informadores, sino para “crear” los eventos mismos. Este arriesgado cambio en su papel es percibido con preocupación por muchos Pastores. Justamente porque se trata de realidades que inciden profundamente en todas las dimensiones de la vida humana (moral, intelectual, religiosa, relacional, afectiva, cultural), poniendo en juego el bien de la persona, es necesario reafirmar que no todo lo que es técnicamente posible es también éticamente realizable. El impacto de los medios de comunicación en la vida de las personas contemporáneas plantea, por lo tanto, interrogantes ineludibles y espera decisiones y respuestas inaplazables.

4. El papel que los medios de comunicación han adquirido en la sociedad debe ser considerado como parte integrante de la cuestión antropológica, que se plantea como un desafío crucial del tercer milenio. De manera similar a lo que sucede en el campo de la vida humana, del matrimonio y la familia, y en el ámbito de los grandes temas contemporáneos sobre la paz, la justicia y la tutela de la creación, también en el sector de la comunicación social están en juego dimensiones constitutivas del ser humano y su verdad. Cuando la comunicación pierde las raíces éticas y elude el control social, termina por olvidar la centralidad y la dignidad inviolable del ser humano, y corre el riesgo de incidir negativamente sobre su conciencia y sus opciones, condicionando así la libertad y la vida misma de las personas. Precisamente por eso es indispensable que los medios defiendan celosamente a la persona y respeten plenamente su dignidad. Más de uno piensa que es necesaria en este ámbito una “info-ética”, así como existe la bio-ética en el campo de la medicina y de la investigación científica sobre la vida.

5. Se ha de evitar que los medios se conviertan en megáfono del materialismo económico y del relativismo ético, verdaderas plagas de nuestro tiempo. Por el contrario, pueden y deben contribuir a dar a conocer la verdad sobre el hombre defendiéndola ante los que tienden a negarla o destruirla. Se puede decir incluso que la búsqueda y la presentación de la verdad sobre el hombre son la más alta vocación de la comunicación social. Utilizar para este fin todos los lenguajes, cada vez más bellos y refinados, de los que los medios disponen, es una tarea entusiasmante confiada, en primer lugar, a los responsables y operadores del sector. Es una tarea que, sin embargo, nos corresponde en cierto modo a todos, porque en esta época de globalización todos somos usuarios y a la vez operadores de la comunicación social. Los nuevos medios, en particular la telefonía e Internet, están modificando el rostro mismo de la comunicación y tal vez ésta es una maravillosa ocasión para rediseñarlo y hacer más visibles, como decía mi venerado predecesor Juan Pablo II, las líneas esenciales e irrenunciables de la verdad sobre la persona humana (cf. Carta ap. El rápido desarrollo, 10).

6. El hombre tiene sed de verdad, busca la verdad; así lo demuestran también la atención y el éxito que tienen tantos productos editoriales y programas de ficción de calidad en los que se reconocen y son adecuadamente representadas la verdad, la belleza y la grandeza de la persona, incluyendo su dimensión religiosa. Jesús dijo: «Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres» (Jn 8,32). La verdad que nos hace libres es Cristo, porque sólo Él puede responder plenamente a la sed de vida y de amor que existe en el corazón humano. Quien lo ha encontrado y se apasiona por su mensaje, experimenta el deseo incontenible de compartir y comunicar esta verdad: «Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros propios ojos –escribe San Juan–, lo que contemplamos y palparon nuestras manos: la Palabra de Vida [...], os lo anunciamos para que estéis unidos con nosotros en esa unión que tenemos con el Padre y con su Hijo Jesucristo. Os escribimos esto para que nuestra alegría sea completa» (1 Jn 1, 1-3).

Invoquemos al Espíritu Santo para que no falten comunicadores valerosos y testigos auténticos de la verdad que, fieles al mandato de Cristo y apasionados por el mensaje de la fe, «se hagan intérpretes de las actuales exigencias culturales, comprometiéndose a vivir esta época de la comunicación no como tiempo de alienación y extravío, sino como un tiempo oportuno para la búsqueda de la verdad y el desarrollo de la comunión entre las personas y los pueblos» (Juan Pablo II, Discurso al Congreso Parábolas mediáticas, 9 noviembre 2002, 2).

Con estos deseos os imparto con afecto mi bendición.

Vaticano, 24 de enero 2008, Fiesta de San Francisco de Sales.

BENEDICTUS PP. XVI


Fuente: http://www.vatican.va


Gracias a nuestra amiga Teresa Guijarro, que en cuanto le llegó el mensaje del Papa, rápidamente nos lo envió.