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domingo, 26 de junio de 2011

También la prensa tiene su propio lenguaje

Ofrecemos en este post la continuación de nuestro Taller de comunicación. En las lineas que siguen nos vamos a ocupar de la prensa. Lo más importante será que apliquemos las técnicas y recursos que explicaremos a continuación, no sólo para aprender a leer críticamente los periódicos, sino también para la realización de nuestro propio «periódico» parroquial, asociativo, grupal... Como siempre os recordamos que este Taller de Comunicación puede ser impartido de forma presencial, sólo tienes que ponerte en contacto conmigo en la siguiente dirección: vocaciones@sanpablo.es . Comenzamos.

¿Qué es la prensa?

La prensa se usa como sinónimo de periodismo. También es equivalente a información de actualidad emitida regularmente en formato papel, el cual tiene un formato manejable y se puede recuperar con facilidad, se puede volver a leer y releer cuando uno quiera. Esto último es mucho más fácil con la prensa en formato digital.

Sería interesante detenernos en realizar un análisis acerca de la prensa en España y quién es quién en el mundo periodístico, pero obviamente, por razones de espacio y por ir a lo más práctico e interesante para los gentes de pastoral, no lo vamos a hacer.

El lenguaje de la prensa. Los géneros periodísticos.

Al igual que los demás medios, también la prensa tiene su propio lenguaje. El cual debemos conocer si queremos interpretar plenamente lo que nos quiere decir. Recordando el proceso comunicativo, si no conocemos bien el lenguaje de la prensa, se producirá un ruido en el código, con lo cual no llegaremos a captar de forma clara el mensaje que el emisor nos quiere transmitir. De ahí la importancia de conocer los géneros periodísticos. Pero no sólo por eso, sino porque deberemos utilizar las reglas de estos géneros periodísticos cuando nosotros nos pongamos a elaborar nuestro propio «periódico».


Géneros informativos

La noticia

Consiste en una información breve, clara y concisa de un acontecimiento reciente que suscite interés o curiosidad.

Características

No es necesario que aparezca el emisor del mensaje, aunque cada vez más está presente el nombre del redactor, así como el lugar donde se ha redactado, todo ello de forma escueta, en el cuerpo de la noticia.

El mensaje de la noticia debe contestar a las siguientes preguntas: ¿Quién? ¿Qué? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Por qué? Son las llamadas cinco "W" puesto que están tomadas del inglés: Who? What? When? Where? Why? Algunos añaden además ¿Cómo? y ¿Cuanto?

Estructura

Desde luego, pueden faltar muchas partes, quedándose reducida al titular y cuerpo. El cuerpo suele venir estructurado en forma de la llamada pirámide invertida. Es decir de lo más importante a lo menos importante. Esta estructura cada vez está cambiando más. Antes obedecía a la propia forma de composición del periódico. Si había que «cortar» una noticia porque no había espacio suficiente, no se perdía información interesante. Hoy los medios informáticos no han obviado este problema. Y se mantiene todavía vigente, puesto que facilita a los receptores la lectura. Supongo, que la mayoría de vosotros no leéis las noticias completas, de muchas de ellas el titular y la entradilla, ¿o no?


El reportaje

Es un trabajo periodístico de carácter informativo, como la noticia, pero a la vez documental. Hace referencia a un personaje, un suceso, un descubrimiento o a algún otro tema de actualidad o interés para el público.

Características

El emisor es el reportero. Por ello va firmado, mencionando el nombre del reportero o reporteros autores del trabajo y el lugar desde donde se ha redactado el reportaje. En muchas ocasiones la opinión del reportero se hace presente mediante aportaciones subjetivas.

El mensaje que nos transmite, prácticamente, es el desarrollo de una noticia, tratando de captar el ambiente en que se ha producido, sobre todo con declaraciones de testigos o de los implicado y describiendo el ambiente en el que se ha producido el hecho.

El titular tiene que llamar la atención por ello en muchas ocasiones presenta características literarias.

En el cuerpo del reportaje es importantísimo destacar el comienzo (no interesan tanto los datos como tratar de captar la atención del lector) y el final (para que deje buen sabor de boca). En el desarrollo se pueden aportan los datos que se puedan considerar significativos.

El reportaje informa y entretiene, puesto que aporta la visión particular del reportero, además de utilizar elementos literarios, que se van combinando con los elementos periodísticos

De alguna manera podemos apreciar que está presente la subjetividad del autor, más que en uso de la 1ª persona (ya que suele mantenerse la 3ª ) en la valoración de los hechos. Especialmente relevante suele ser la presencia de adjetivos valorativos y otros recursos literarios como los paralelismos, anáforas, comparaciones, etc.


Géneros de opinión

Nos vamos a detener únicamente en los que a mi parecer son más importantes y nos pueden servir para nuestro trabajo pastoral, que son el editorial y el artículo. Aunque además existe la columna y nos encontramos también con la crítica y crónica que podemos encuadrar dentro de los géneros mixtos.


El editorial

Es un artículo de fondo no firmado, referente a un destacado tema de actualidad, expuesto con una seriedad que invita a la reflexión. El último responsable del editorial es el propio periódico, aunque haya una serie de personas que lo redacten. Responde a la ideología del periódico. Carece, por ello, de firma. En un periódico parroquial podría ser elaborado por el Consejo de Pastoral o por el Párroco.

Otra característica importante es que no siempre tiene un receptor universal; en ocasiones, los editoriales están escritos pensando en un receptor concreto, como el gobierno, o determinados sectores de la opinión pública.

Eso si el tema tratado en él es de aplastante actualidad. Predomina el discurso expositivo, mezclado con el argumentativo, es decir, se va combinando la exposición de hechos con su valoración.

La intención no es otra que la de formar opinión sobre un tema destacado, aunque invitando al lector a la reflexión.


El artículo

El articulo es una exposición o argumentación que contiene el pensamiento o la opinión de una personalidad reconocida, en relación con un tema concreto. Su opinión no tiene por que coincidir necesariamente con la opinión del grupo editorial. En él predomina la subjetividad, al contener el pensamiento u opinión particular de una persona.

Su intención no es otra, si no dar a conocer la opinión del autor sobre un determinado tema.


Estructura de la información de un periódico

Localización y extensión de la noticia

El lugar y el espacio que ocupa una noticia no es algo fútil, pues la localización y la extensión influyen fuertemente en percepción que pueda tener el lector acerca de la noticia; pero no sólo eso sino que relativiza su importancia y favorece el que una determinada información pueda pasar más o menos desapercibida. Según la localización y extensión de una información se pueden privilegiar ciertas noticias y casi ocultar otras. Pero ¿cómo se hace esto?


Según las páginas donde aparezca la noticia

Las noticias en la portada y en las primeras páginas son las que primero se leen puesto que destacan entre las demás como las más importantes, ya que en occidente lo más habitual es leer de delante a atrás. Al comenzar la lectura del periódico estamos más receptivos, con lo cual ya hemos seleccionado a qué debe prestar más atención o menos.

Igualmente se puede hacer destacar más una noticia si se presenta en una página impar ya que se fija mejor la atención sobre ella; es donde primero fijamos la mirada y si no hagan ustedes la prueba. La página de la derecha siempre es más visible al abrir el periódico o revista.


Según su ubicación en la página

Al situarse, por ejemplo, en las esquinas superiores, sobre todo en la derecha, como indicábamos antes, una noticia salta más a la vista que en otros lugares, es allí donde primero se nos van los ojos. Por tanto, la composición final de la página puede pues servir para destacar ciertas noticias sobre otras.


Según su extensión

El número de páginas o de columnas que dediquemos a un acontecimiento, el número de días que lo mantengamos de actualidad muestran el interés que tenemos hacia un determinado tema.


Fotografías y otro material gráfico

Junto a los titulares, las fotos u otro material gráfico (dibujos, esquemas, mapas, etc.) son el elemento de una noticia que más llaman la atención. De hecho, el que a una noticia se le adjudique o no una foto, así como su tamaño, influye poderosamente en destacar o no un acontecimiento concreto. Esta es otra técnica que posee el periódico para imponer lo que él considera hechos de interés y marginar los que no le interesan.


Titulares y entradillas

Los titulares resaltan los aspectos de la noticia que interesa poner de manifiesto. Junto a la fotografía, suele ser el elemento más llamativo de una noticia, pues actúa como síntesis y reclamo. Está comprobado que la mayoría de los lectores leen básicamente titulares, algunas entradillas (si las hay), y tan sólo entran a leer unas pocas noticias completas.


Por último, hacer un apunte acerca de las secciones en las que aparecen las noticias. No es algo pueril, el que aparezcan en una sección o en otra. Sobre todo si nos referimos a las noticias acerca de la Iglesia. La adjudicación de un acontecimiento a una u otra sección suele tener importantes efectos acerca de la relevancia o difusión de un acontecimiento, y sobre su interpretación. No es lo mismo que una noticia sobre la Iglesia aparezca en un sección especializada a que aparezca en la sección de sociedad donde se especula acerca del la ultima aventura amorosa del famoso de turno.



Para trabajar en grupo


Para realizar satisfactoriamente esta actividad se deben utilizar al menos cuatro periódicos distintos y de diversas "ideologías".

1.- Fijaos en la portada de cada uno de los periódicos que tenéis. ¿Qué noticia es la que más destaca? ¿Por qué?

2.- Comparar desde el punto de vista de mayor importancia dos noticias de la sección nacional de cada periódico.

3.- Elegir una noticia. Destacar las características que hemos dado para ella.

4.- Elegir un artículo. Destacar las características que hemos dado para éste.

5.- Comparar la información religiosa de cada uno de los periódicos. ¿Cómo es el tratamiento que ofrece? Fijaos sobre todo en el uso de los adjetivos.



PARA LA ELABORACIÓN DE UN PERIÓDICO PARROQUIAL

Antes de empezar

  • ¿Con qué personas contamos?

  • Distribución de tareas:

  • Coordinador.

  • Articulistas.

  • Archiveros de fotos.

  • Maquetador.

  • Impresión.

  • Difusión.

  • ¿Cómo se va a llamar la publicación?

Propósito

  • ¿Qué quiero comunicar?

  • ¿A quién me voy a diriguir?

  • ¿Con qué periodicidad saldrá la publicación?

  • ¿Qué secciones se van a desarrollar?

Formato

  • Tamaño: DIN A4 ó DIN A3

  • Número de páginas.

  • Tipo y tamaño de letra: Cabezera, entradillas, antetítulo, título, cuerpo de texto.

  • B/N ó color.

  • Cantidad de ejemplares.


A la hora de elaborar la información que saldrá en el periódico parroquial tener en cuenta las características del lenguaje periodístico con sus géneros y la estructura de la información.

lunes, 14 de febrero de 2011

Verdad, anuncio y autenticidad de vida en la era digital


Queridos Hermanos y Hermanas,

Con ocasión de la XLV Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, deseo compartir algunas reflexiones, motivadas por un fenómeno característico de nuestro tiempo: la propagación de la comunicación a través de internet. Se extiende cada vez más la opinión de que, así como la revolución industrial produjo un cambio profundo en la sociedad, por las novedades introducidas en el ciclo productivo y en la vida de los trabajadores, la amplia transformación en el campo de las comunicaciones dirige las grandes mutaciones culturales y sociales de hoy. Las nuevas tecnologías no modifican sólo el modo de comunicar, sino la comunicación en sí misma, por lo que se puede afirmar que nos encontramos ante una vasta transformación cultural. Junto a ese modo de difundir información y conocimientos, nace un nuevo modo de aprender y de pensar, así como nuevas oportunidades para establecer relaciones y construir lazos de comunión.

Se presentan a nuestro alcance objetivos hasta ahora impensables, que asombran por las posibilidades de los nuevos medios, y que a la vez exigen con creciente urgencia una seria reflexión sobre el sentido de la comunicación en la era digital. Esto se ve más claramente aún cuando nos confrontamos con las extraordinarias potencialidades de internet y la complejidad de sus aplicaciones. Como todo fruto del ingenio humano, las nuevas tecnologías de comunicación deben ponerse al servicio del bien integral de la persona y de la humanidad entera. Si se usan con sabiduría, pueden contribuir a satisfacer el deseo de sentido, de verdad y de unidad que sigue siendo la aspiración más profunda del ser humano.

Transmitir información en el mundo digital significa cada vez más introducirla en una red social, en la que el conocimiento se comparte en el ámbito de intercambios personales. Se relativiza la distinción entre el productor y el consumidor de información, y la comunicación ya no se reduce a un intercambio de datos, sino que se desea compartir. Esta dinámica ha contribuido a una renovada valoración del acto de comunicar, considerado sobre todo como diálogo, intercambio, solidaridad y creación de relaciones positivas.

Por otro lado, todo ello tropieza con algunos límites típicos de la comunicación digital: una interacción parcial, la tendencia a comunicar sólo algunas partes del propio mundo interior, el riesgo de construir una cierta imagen de sí mismos que suele llevar a la autocomplacencia.

De modo especial, los jóvenes están viviendo este cambio en la comunicación con todas las aspiraciones, las contradicciones y la creatividad propias de quienes se abren con entusiasmo y curiosidad a las nuevas experiencias de la vida.

Cuanto más se participa en el espacio público digital, creado por las llamadas redes sociales, se establecen nuevas formas de relación interpersonal que inciden en la imagen que se tiene de uno mismo. Es inevitable que ello haga plantearse no sólo la pregunta sobre la calidad del propio actuar, sino también sobre la autenticidad del propio ser. La presencia en estos espacios virtuales puede ser expresión de una búsqueda sincera de un encuentro personal con el otro, si se evitan ciertos riesgos, como buscar refugio en una especie de mundo paralelo, o una excesiva exposición al mundo virtual. El anhelo de compartir, de establecer "amistades", implica el desafío de ser auténticos, fieles a sí mismos, sin ceder a la ilusión de construir artificialmente el propio "perfil" público.

Las nuevas tecnologías permiten a las personas encontrarse más allá de las fronteras del espacio y de las propias culturas, inaugurando así un mundo nuevo de amistades potenciales. Ésta es una gran oportunidad, pero supone también prestar una mayor atención y una toma de conciencia sobre los posibles riesgos. ¿Quién es mi "prójimo" en este nuevo mundo? ¿Existe el peligro de estar menos presentes con quien encontramos en nuestra vida cotidiana ordinaria? ¿Tenemos el peligro de caer en la dispersión, dado que nuestra atención está fragmentada y absorta en un mundo "diferente" al que vivimos? ¿Dedicamos tiempo a reflexionar críticamente sobre nuestras decisiones y a alimentar relaciones humanas que sean realmente profundas y duraderas? Es importante recordar siempre que el contacto virtual no puede y no debe sustituir el contacto humano directo, en todos los aspectos de nuestra vida.

También en la era digital, cada uno siente la necesidad de ser una persona auténtica y reflexiva. Además, las redes sociales muestran que uno está siempre implicado en aquello que comunica. Cuando se intercambian informaciones, las personas se comparten a sí mismas, su visión del mundo, sus esperanzas, sus ideales. Por eso, puede decirse que existe un estilo cristiano de presencia también en el mundo digital, caracterizado por una comunicación franca y abierta, responsable y respetuosa del otro.

Comunicar el Evangelio a través de los nuevos medios significa no sólo poner contenidos abiertamente religiosos en las plataformas de los diversos medios, sino también dar testimonio coherente en el propio perfil digital y en el modo de comunicar preferencias, opciones y juicios que sean profundamente concordes con el Evangelio, incluso cuando no se hable explícitamente de él.

Asimismo, tampoco se puede anunciar un mensaje en el mundo digital sin el testimonio coherente de quien lo anuncia. En los nuevos contextos y con las nuevas formas de expresión, el cristiano está llamado de nuevo a responder a quien le pida razón de su esperanza (cf. 1 P 3,15).

El compromiso de ser testigos del Evangelio en la era digital exige a todos el estar muy atentos con respecto a los aspectos de ese mensaje que puedan contrastar con algunas lógicas típicas de la red. Hemos de tomar conciencia sobre todo de que el valor de la verdad que deseamos compartir no se basa en la "popularidad" o la cantidad de atención que provoca. Debemos darla a conocer en su integridad, más que intentar hacerla aceptable, quizá desvirtuándola. Debe transformarse en alimento cotidiano y no en atracción de un momento.

La verdad del Evangelio no puede ser objeto de consumo ni de disfrute superficial, sino un don que pide una respuesta libre. Esa verdad, incluso cuando se proclama en el espacio virtual de la red, está llamada siempre a encarnarse en el mundo real y en relación con los rostros concretos de los hermanos y hermanas con quienes compartimos la vida cotidiana. Por eso, siguen siendo fundamentales las relaciones humanas directas en la transmisión de la fe.

Con todo, deseo invitar a los cristianos a unirse con confianza y creatividad responsable a la red de relaciones que la era digital ha hecho posible, no simplemente para satisfacer el deseo de estar presentes, sino porque esta red es parte integrante de la vida humana. La red está contribuyendo al desarrollo de nuevas y más complejas formas de conciencia intelectual y espiritual, de comprensión común. También en este campo estamos llamados a anunciar nuestra fe en Cristo, que es Dios, el Salvador del hombre y de la historia, Aquél en quien todas las cosas alcanzan su plenitud (cf. Ef 1, 10). La proclamación del Evangelio supone una forma de comunicación respetuosa y discreta, que incita el corazón y mueve la conciencia; una forma que evoca el estilo de Jesús resucitado cuando se hizo compañero de camino de los discípulos de Emaús (cf. Lc 24, 13-35), a quienes mediante su cercanía condujo gradualmente a la comprensión del misterio, dialogando con ellos, tratando con delicadeza que manifestaran lo que tenían en el corazón.

La Vedad, que es Cristo, es en definitiva la respuesta plena y auténtica a ese deseo humano de relación, de comunión y de sentido, que se manifiesta también en la participación masiva en las diversas redes sociales. Los creyentes, dando testimonio de sus más profundas convicciones, ofrecen una valiosa aportación, para que la red no sea un instrumento que reduce las personas a categorías, que intenta manipularlas emotivamente o que permite a los poderosos monopolizar las opiniones de los demás. Por el contrario, los creyentes animan a todos a mantener vivas las cuestiones eternas sobre el hombre, que atestiguan su deseo de trascendencia y la nostalgia por formas de vida auténticas, dignas de ser vividas.

Esta tensión espiritual típicamente humana es precisamente la que fundamenta nuestra sed de verdad y de comunión, que nos empuja a comunicarnos con integridad y honradez.

Invito sobre todo a los jóvenes a hacer buen uso de su presencia en el espacio digital. Les reitero nuestra cita en la próxima Jornada Mundial de la Juventud, en Madrid, cuya preparación debe mucho a las ventajas de las nuevas tecnologías. Para quienes trabajan en la comunicación, pido a Dios, por intercesión de su Patrón, san Francisco de Sales, la capacidad de ejercer su labor conscientemente y con escrupulosa profesionalidad, a la vez que imparto a todos la Bendición Apostólica.

Vaticano, 24 de enero 2011, Fiesta de San Francisco de Sales.

martes, 26 de enero de 2010

44ª JORNADA MUNDIAL DE LAS COMUNICACIONES SOCIALES

"El sacerdote y la pastoral en el mundo digital: los nuevos medios al servicio de la palabra."


16 de mayo 2010

Mensaje del Santo Padre


Queridos Hermanos y Hermanas,

El tema de la próxima Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales - "El sacerdote y la pastoral en el mundo digital: los nuevos medios al servicio de la Palabra" - se inserta muy apropiadamente en el camino del Año Sacerdotal, y pone en primer plano la reflexión sobre un ámbito pastoral vasto y delicado como es el de la comunicación y el mundo digital, ofreciendo al sacerdote nuevas posibilidades de realizar su particular servicio a la Palabra y de la Palabra. Las comunidades eclesiales, han incorporado desde hace tiempo los nuevos medios de comunicación como instrumentos ordinarios de expresión y de contacto con el propio territorio, instaurado en muchos casos formas de diálogo aún de mayor alcance. Su reciente y amplia difusión, así como su notable influencia, hacen cada vez más importante y útil su uso en el ministerio sacerdotal.

La tarea primaria del sacerdote es la de anunciar a Cristo, la Palabra de Dios hecha carne, y comunicar la multiforme gracia divina que nos salva mediante los Sacramentos. La Iglesia, convocada por la Palabra, es signo e instrumento de la comunión que Dios establece con el hombre y que cada sacerdote está llamado a edificar en Él y con Él. En esto reside la altísima dignidad y belleza de la misión sacerdotal, en la que se opera de manera privilegiada lo que afirma el apóstol Pablo: "Dice la Escritura: 'Nadie que cree en Él quedará defraudado'... Pues "todo el que invoca el nombre del Señor se salvará". Ahora bien, ¿cómo van a invocarlo si no creen en Él? ¿Cómo van a creer si no oyen hablar de Él? ¿Y cómo van a oír sin alguien que les predique? ¿Y cómo van a predicar si no los envían?" (Rm 10,11.13-15).


Las vías de comunicación abiertas por las conquistas tecnológicas se han convertido en un instrumento indispensable para responder adecuadamente a estas preguntas, que surgen en un contexto de grandes cambios culturales, que se notan especialmente en el mundo juvenil. En verdad el mundo digital, ofreciendo medios que permiten una capacidad de expresión casi ilimitada, abre importantes perspectivas y actualiza la exhortación paulina: "¡Ay de mí si no anuncio el Evangelio!" (1 Co 9,16). Así pues, con la difusión de esos medios, la responsabilidad del anuncio no solamente aumenta, sino que se hace más acuciante y reclama un compromiso más intenso y eficaz. A este respecto, el sacerdote se encuentra como al inicio de una "nueva historia", porque en la medida en que estas nuevas tecnologías susciten relaciones cada vez más intensas, y cuanto más se amplíen las fronteras del mundo digital, tanto más se verá llamado a ocuparse pastoralmente de este campo, multiplicando su esfuerzo para poner dichos medios al servicio de la Palabra.

Sin embargo, la creciente multimedialidad y la gran variedad de funciones que hay en la comunicación, pueden comportar el riesgo de un uso dictado sobre todo por la mera exigencia de hacerse presentes, considerando internet solamente, y de manera errónea, como un espacio que debe ocuparse. Por el contrario, se pide a los presbíteros la capacidad de participar en el mundo digital en constante fidelidad al mensaje del Evangelio, para ejercer su papel de animadores de comunidades que se expresan cada vez más a través de las muchas "voces" surgidas en el mundo digital. Deben anunciar el Evangelio valiéndose no sólo de los medios tradicionales, sino también de los que aporta la nueva generación de medios audiovisuales (foto, vídeo, animaciones, blogs, sitios web), ocasiones inéditas de diálogo e instrumentos útiles para la evangelización y la catequesis.

El sacerdote podrá dar a conocer la vida de la Iglesia mediante estos modernos medios de comunicación, y ayudar a las personas de hoy a descubrir el rostro de Cristo. Para ello, ha de unir el uso oportuno y competente de tales medios - adquirido también en el período de formación - con una sólida preparación teológica y una honda espiritualidad sacerdotal, alimentada por su constante diálogo con el Señor. En el contacto con el mundo digital, el presbítero debe trasparentar, más que la mano de un simple usuario de los medios, su corazón de consagrado que da alma no sólo al compromiso pastoral que le es propio, sino al continuo flujo comunicativo de la "red".

También en el mundo digital, se debe poner de manifiesto que la solicitud amorosa de Dios en Cristo por nosotros no es algo del pasado, ni el resultado de teorías eruditas, sino una realidad muy concreta y actual. En efecto, la pastoral en el mundo digital debe mostrar a las personas de nuestro tiempo y a la humanidad desorientada de hoy que "Dios está cerca; que en Cristo todos nos pertenecemos mutuamente" (Discurso a la Curia romana para el intercambio de felicitaciones navideñas, 22 diciembre 2009).

¿Quién mejor que un hombre de Dios puede desarrollar y poner en práctica, a través de la propia competencia en el campo de los nuevos medios digitales, una pastoral que haga vivo y actual a Dios en la realidad de hoy? ¿Quién mejor que él para presentar la sabiduría religiosa del pasado como una riqueza a la que recurrir para vivir dignamente el hoy y construir adecuadamente el futuro? Quien trabaja como consagrado en los medios, tiene la tarea de allanar el camino a nuevos encuentros, asegurando siempre la calidad del contacto humano y la atención a las personas y a sus auténticas necesidades espirituales. Le corresponde ofrecer a quienes viven éste nuestro tiempo "digital" los signos necesarios para reconocer al Señor; darles la oportunidad de educarse para la espera y la esperanza, y de acercarse a la Palabra de Dios que salva y favorece el desarrollo humano integral. La Palabra podrá así navegar mar adentro hacia las numerosas encrucijadas que crea la tupida red de autopistas del ciberespacio, y afirmar el derecho de ciudadanía de Dios en cada época, para que Él pueda avanzar a través de las nuevas formas de comunicación por las calles de las ciudades y detenerse ante los umbrales de las casas y de los corazones y decir de nuevo: "Estoy a la puerta llamando. Si alguien oye y me abre, entraré y cenaremos juntos" (Ap 3, 20).

En el Mensaje del año pasado animé a los responsables de los procesos comunicativos a promover una cultura de respeto por la dignidad y el valor de la persona humana. Ésta es una de las formas en que la Iglesia está llamada a ejercer una "diaconía de la cultura" en el "continente digital". Con el Evangelio en las manos y en el corazón, es necesario reafirmar que hemos de continuar preparando los caminos que conducen a la Palabra de Dios, sin descuidar una atención particular a quien está en actitud de búsqueda. Más aún, procurando mantener viva esa búsqueda como primer paso de la evangelización. Así, una pastoral en el mundo digital está llamada a tener en cuenta también a quienes no creen y desconfían, pero que llevan en el corazón los deseos de absoluto y de verdades perennes, pues esos medios permiten entrar en contacto con creyentes de cualquier religión, con no creyentes y con personas de todas las culturas. Así como el profeta Isaías llegó a imaginar una casa de oración para todos los pueblos (cf. Is 56,7), quizá sea posible imaginar que podamos abrir en la red un espacio - como el "patio de los gentiles" del Templo de Jerusalén - también a aquéllos para quienes Dios sigue siendo un desconocido.

El desarrollo de las nuevas tecnologías y, en su dimensión más amplia, todo el mundo digital, representan un gran recurso para la humanidad en su conjunto y para cada persona en la singularidad de su ser, y un estímulo para el debate y el diálogo. Pero constituyen también una gran oportunidad para los creyentes. Ningún camino puede ni debe estar cerrado a quien, en el nombre de Cristo resucitado, se compromete a hacerse cada vez más prójimo del ser humano. Los nuevos medios, por tanto, ofrecen sobre todo a los presbíteros perspectivas pastorales siempre nuevas y sin fronteras, que lo invitan a valorar la dimensión universal de la Iglesia para una comunión amplia y concreta; a ser testigos en el mundo actual de la vida renovada que surge de la escucha del Evangelio de Jesús, el Hijo eterno que ha habitado entre nosotros para salvarnos. No hay que olvidar, sin embargo, que la fecundidad del ministerio sacerdotal deriva sobre todo de Cristo, al que encontramos y escuchamos en la oración; al que anunciamos con la predicación y el testimonio de la vida; al que conocemos, amamos y celebramos en los sacramentos, sobre todo en el de la Santa Eucaristía y la Reconciliación.

Queridos sacerdotes, os renuevo la invitación a asumir con sabiduría las oportunidades específicas que ofrece la moderna comunicación. Que el Señor os convierta en apasionados anunciadores de la Buena Noticia, también en la nueva "ágora" que han dado a luz los nuevos medios de comunicación.

Con estos deseos, invoco sobre vosotros la protección de la Madre de Dios y del Santo Cura de Ars, y con afecto imparto a cada uno la Bendición Apostólica.

Vaticano, 24 de enero 2010, Fiesta de San Francisco de Sales.

domingo, 1 de marzo de 2009

Ayuno y medios de comunicación

Hola bloggeros del mundo entero: os invito a leer una reflexión de Mons. José Ignacio Munilla, Obispo de Palencia, a mi modo de ver bastante interesante para todos aquellos que estamos involucrados en el mundo de la comunicación. En este artículo, D. José Ignacio nos invita a un tipo de ayuno diferente. Tal vez, podemos ayunar, no sólo alimentos sólidos... los comunicadores posiblemente podemos ayunar de televisión, de internet, de la radio... y probablemente nos cueste más que hacer una comida al día.

Si el año pasado, el Santo Padre, Benedicto XVI, centró su mensaje de Cuaresma en el tema de la limosna, en 2009 nos invita a reflexionar sobre el sentido cristiano del ayuno. En nuestro contexto cultural, marcado por la sobreabundancia y el bienestar material, el testimonio de Jesucristo retirándose al desierto en oración y ayuno, por espacio de cuarenta días, se convierte en un signo impactante y en una llamada apremiante para todos los discípulos de Cristo.

Integridad y unidad de vida

Con frecuencia suponemos que los "enemigos" de nuestra felicidad están fuera de nosotros. ¡La realidad es muy distinta! De hecho, uno de los mayores dramas que padecemos es nuestra "fractura interior", fruto de la falta de integración entre las tendencias espirituales y las carnales. Así lo expresa el propio San Pablo: "Realmente, mi proceder no lo comprendo; pues no hago lo que quiero, sino que hago lo que aborrezco. ¡Pobre de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?" (Rm 7, 15. 24). Una de las principales causas de infelicidad es la propia incoherencia respecto a nuestros principios, que nos lleva a sentirnos impotentes para conducirnos en la vida, hasta el punto de ser más bien "arrastrados". Lo expresa el Catecismo de la Iglesia Católica, sin medias tintas: "La alternativa es clara: o el hombre controla sus pasiones y obtiene la paz, o se deja dominar por ellas y se hace desgraciado" (CIC 2339).

Pues bien, el Papa en su mensaje de Cuaresma nos propone el ayuno, como un instrumento eficaz -que no el único- para alcanzar la añorada integridad personal: "La práctica fiel del ayuno contribuye, además, a dar unidad a la persona, cuerpo y alma, ayudándola a evitar el pecado y a acrecer la intimidad con el Señor".

Libres para abrazar la voluntad de Dios

A diferencia de algunas filosofías orientales, el ideal cristiano no es el mero "autodominio". El ayuno cristiano persigue la libertad interior, necesaria para poder des cubrir y abrazar la voluntad de Dios -en definitiva, para la conversión-, verdadera fuente de felicidad para cada uno de nosotros. Así lo expresa el Papa en su carta: "El verdadero ayuno, por consiguiente, tiene como finalidad comer el «alimento verdadero», que es hacer la voluntad del Padre (cfr. Jn 4, 34)".

Me permito ilustrarlo con un ejemplo: Supongamos que un individuo fuese trasladado a la mitad de una pendiente muy inclinada. Una vez allí, se plantea si el camino correcto es el de subida o el de bajada. Es verdad que el libre albedrío del que está dotado, le permite tomar cualquiera de las dos opciones. Pero, sin embargo, no es menos cierto que la dificultad de la subida, especialmente si no está ejercitado en el esfuerzo de la ascensión, puede llegar a condicionar en gran medida su discernimiento. ¡La probabilidad de hacer coincidir su elección con la opción más fácil, es muy grande!

Pues bien, el ayuno cristiano es un ejercicio voluntario de renuncia, que persigue el crecimiento en la libertad interior, necesaria para la búsqueda de la verdad y del bien en nuestra vida. Sólo así podremos "conducirnos" hacia el cumplimiento de la voluntad de Dios, sin ser arrastrados por la ley de la... "gravedad".

Ayuno de televisión e Internet

Es obvio que el ayuno no se circunscribe exclusivamente a los alimentos. Es muy conveniente que las modalidades elegidas a la hora de practicar el ayuno, incidan en nuestras esclavitudes personales. Me atrevo, no obstante, a proponer un ayuno muy saludable para todos en esta Cuaresma, además del tradicional ayuno de alimentos, que en absoluto ha perdido su actualidad. Me refiero al ayuno de televisión e Internet.

El consumo de televisión y de Internet está alcanzando niveles de auténtica "esclavitud" entre nosotros. Si nos atenemos a las encuestas más recientes, el consumo televisivo medio diario del ciudadano español es de 227 minutos (¡3 horas y 47 minutos!). A esto ha de añadirse el consumo de Internet, en continuo crecimiento. Los consumos pasivos de estos medios de comunicación, así como la falta de sentido crítico frente a ellos, son un obstáculo muy serio para nuestra madurez y conversión y, en definitiva, para nuestra felicidad.

Con frecuencia solemos expresar nuestro malestar con respecto a los contenidos que se nos ofrecen en las pantallas; pero, paradójicamente, lo hacemos sin apagar el televisor y sin desconectarnos de Internet. Esta misma contradicción es suficientemente indicativa de nuestra falta de libertad interior. Dentro del año paulino en el que nos encontramos, resuenan en nosotros las ardientes palabras del Apóstol: "Para ser libres nos libertó Cristo. Manteneos, pues, firmes y no os dejéis oprimir nuevamente bajo el yugo de la esclavitud" (Ga 5, 1). Todo ello nos llevará a concluir: ¡Hay que ser libres para ayunar, pero también hay que ayunar para poder ser libres!

martes, 17 de junio de 2008

SEMINARIO SOBRE COMUNICACIÓN

Queridos amigos bloggeros:

Primero de todo quería disculparme con vosotros por todas estas semanas sin actividad. Diversos asuntos personales, en algún momento, dolorosos, aunque llenos de esperanza cristiana como ha sido la enfermedad y muerte de mi hermano mayor, me han impedido estar en contacto con vosotros; pero nuevamente inicio la comunicación.

Actualmente me encuentro en Roma. Sí, en la ciudad eterna. Que, ¿qué hago aquí? Bueno he de decir primeramente que donde estoy es a las afueras de Roma, concretamente en Ariccia, muy cerquita de Castelgandolfo y justo al lado del lago de Albano el cual puedo contemplar desde esta hermosa casa de Jesús Maestro que pertenece a la Sociedad de San Pablo.

Me encuentro aquí para participar en un Seminario acerca del Carima Paulino. Somos 58 participantes de los cinco continentes. Este Seminario fue un encargo del VIII Capítulo General de la Sociedad de San Pablo al Gobierno General y ya se ha comenzado. La finalidad no es otra que la actualización de carisma paulino al tercer milenio que estamos viviendo en la actualidad. Todo él pretende moverse dentro de una fidelidad creativa al carisma que nos dejo el Beato Santiago Alberione. Y lo queremos realizar desde una doble perspectiva en todo momento complementaria: la misión y la espiritualidad.

Para ello queremos reflexionar acerca del hoy de nuestra sociedad y de nuestra cultura, todo ello visto desde un prisma particular que es el de la cultura de la comunicación o del fenómeno de la comunicación actual.

El Seminario se desarrollará en tres partes: La comunicación hoy, evangelización y comunicación, y por último una visión panorámica del carisma paulino para poder relazar y desarrollar éste en el mundo de hoy.

Como podéis ver son temas interesantes y que además pueden interesar mucho a todo vosotros interesados por los temas de comunicación y evangelización que son principalmente los que desarrollamos en nuestros talleres.

En estos días me iré haciendo presente y os iré contando cómo se desarrolla el Seminario, además de ofreceros algunos de los temas que aquí tratemos. Mientras os invito a que visitéis la página web que se ha desarrollado para este evento: http://www.paulus.net/