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domingo, 26 de junio de 2011

También la prensa tiene su propio lenguaje

Ofrecemos en este post la continuación de nuestro Taller de comunicación. En las lineas que siguen nos vamos a ocupar de la prensa. Lo más importante será que apliquemos las técnicas y recursos que explicaremos a continuación, no sólo para aprender a leer críticamente los periódicos, sino también para la realización de nuestro propio «periódico» parroquial, asociativo, grupal... Como siempre os recordamos que este Taller de Comunicación puede ser impartido de forma presencial, sólo tienes que ponerte en contacto conmigo en la siguiente dirección: vocaciones@sanpablo.es . Comenzamos.

¿Qué es la prensa?

La prensa se usa como sinónimo de periodismo. También es equivalente a información de actualidad emitida regularmente en formato papel, el cual tiene un formato manejable y se puede recuperar con facilidad, se puede volver a leer y releer cuando uno quiera. Esto último es mucho más fácil con la prensa en formato digital.

Sería interesante detenernos en realizar un análisis acerca de la prensa en España y quién es quién en el mundo periodístico, pero obviamente, por razones de espacio y por ir a lo más práctico e interesante para los gentes de pastoral, no lo vamos a hacer.

El lenguaje de la prensa. Los géneros periodísticos.

Al igual que los demás medios, también la prensa tiene su propio lenguaje. El cual debemos conocer si queremos interpretar plenamente lo que nos quiere decir. Recordando el proceso comunicativo, si no conocemos bien el lenguaje de la prensa, se producirá un ruido en el código, con lo cual no llegaremos a captar de forma clara el mensaje que el emisor nos quiere transmitir. De ahí la importancia de conocer los géneros periodísticos. Pero no sólo por eso, sino porque deberemos utilizar las reglas de estos géneros periodísticos cuando nosotros nos pongamos a elaborar nuestro propio «periódico».


Géneros informativos

La noticia

Consiste en una información breve, clara y concisa de un acontecimiento reciente que suscite interés o curiosidad.

Características

No es necesario que aparezca el emisor del mensaje, aunque cada vez más está presente el nombre del redactor, así como el lugar donde se ha redactado, todo ello de forma escueta, en el cuerpo de la noticia.

El mensaje de la noticia debe contestar a las siguientes preguntas: ¿Quién? ¿Qué? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Por qué? Son las llamadas cinco "W" puesto que están tomadas del inglés: Who? What? When? Where? Why? Algunos añaden además ¿Cómo? y ¿Cuanto?

Estructura

Desde luego, pueden faltar muchas partes, quedándose reducida al titular y cuerpo. El cuerpo suele venir estructurado en forma de la llamada pirámide invertida. Es decir de lo más importante a lo menos importante. Esta estructura cada vez está cambiando más. Antes obedecía a la propia forma de composición del periódico. Si había que «cortar» una noticia porque no había espacio suficiente, no se perdía información interesante. Hoy los medios informáticos no han obviado este problema. Y se mantiene todavía vigente, puesto que facilita a los receptores la lectura. Supongo, que la mayoría de vosotros no leéis las noticias completas, de muchas de ellas el titular y la entradilla, ¿o no?


El reportaje

Es un trabajo periodístico de carácter informativo, como la noticia, pero a la vez documental. Hace referencia a un personaje, un suceso, un descubrimiento o a algún otro tema de actualidad o interés para el público.

Características

El emisor es el reportero. Por ello va firmado, mencionando el nombre del reportero o reporteros autores del trabajo y el lugar desde donde se ha redactado el reportaje. En muchas ocasiones la opinión del reportero se hace presente mediante aportaciones subjetivas.

El mensaje que nos transmite, prácticamente, es el desarrollo de una noticia, tratando de captar el ambiente en que se ha producido, sobre todo con declaraciones de testigos o de los implicado y describiendo el ambiente en el que se ha producido el hecho.

El titular tiene que llamar la atención por ello en muchas ocasiones presenta características literarias.

En el cuerpo del reportaje es importantísimo destacar el comienzo (no interesan tanto los datos como tratar de captar la atención del lector) y el final (para que deje buen sabor de boca). En el desarrollo se pueden aportan los datos que se puedan considerar significativos.

El reportaje informa y entretiene, puesto que aporta la visión particular del reportero, además de utilizar elementos literarios, que se van combinando con los elementos periodísticos

De alguna manera podemos apreciar que está presente la subjetividad del autor, más que en uso de la 1ª persona (ya que suele mantenerse la 3ª ) en la valoración de los hechos. Especialmente relevante suele ser la presencia de adjetivos valorativos y otros recursos literarios como los paralelismos, anáforas, comparaciones, etc.


Géneros de opinión

Nos vamos a detener únicamente en los que a mi parecer son más importantes y nos pueden servir para nuestro trabajo pastoral, que son el editorial y el artículo. Aunque además existe la columna y nos encontramos también con la crítica y crónica que podemos encuadrar dentro de los géneros mixtos.


El editorial

Es un artículo de fondo no firmado, referente a un destacado tema de actualidad, expuesto con una seriedad que invita a la reflexión. El último responsable del editorial es el propio periódico, aunque haya una serie de personas que lo redacten. Responde a la ideología del periódico. Carece, por ello, de firma. En un periódico parroquial podría ser elaborado por el Consejo de Pastoral o por el Párroco.

Otra característica importante es que no siempre tiene un receptor universal; en ocasiones, los editoriales están escritos pensando en un receptor concreto, como el gobierno, o determinados sectores de la opinión pública.

Eso si el tema tratado en él es de aplastante actualidad. Predomina el discurso expositivo, mezclado con el argumentativo, es decir, se va combinando la exposición de hechos con su valoración.

La intención no es otra que la de formar opinión sobre un tema destacado, aunque invitando al lector a la reflexión.


El artículo

El articulo es una exposición o argumentación que contiene el pensamiento o la opinión de una personalidad reconocida, en relación con un tema concreto. Su opinión no tiene por que coincidir necesariamente con la opinión del grupo editorial. En él predomina la subjetividad, al contener el pensamiento u opinión particular de una persona.

Su intención no es otra, si no dar a conocer la opinión del autor sobre un determinado tema.


Estructura de la información de un periódico

Localización y extensión de la noticia

El lugar y el espacio que ocupa una noticia no es algo fútil, pues la localización y la extensión influyen fuertemente en percepción que pueda tener el lector acerca de la noticia; pero no sólo eso sino que relativiza su importancia y favorece el que una determinada información pueda pasar más o menos desapercibida. Según la localización y extensión de una información se pueden privilegiar ciertas noticias y casi ocultar otras. Pero ¿cómo se hace esto?


Según las páginas donde aparezca la noticia

Las noticias en la portada y en las primeras páginas son las que primero se leen puesto que destacan entre las demás como las más importantes, ya que en occidente lo más habitual es leer de delante a atrás. Al comenzar la lectura del periódico estamos más receptivos, con lo cual ya hemos seleccionado a qué debe prestar más atención o menos.

Igualmente se puede hacer destacar más una noticia si se presenta en una página impar ya que se fija mejor la atención sobre ella; es donde primero fijamos la mirada y si no hagan ustedes la prueba. La página de la derecha siempre es más visible al abrir el periódico o revista.


Según su ubicación en la página

Al situarse, por ejemplo, en las esquinas superiores, sobre todo en la derecha, como indicábamos antes, una noticia salta más a la vista que en otros lugares, es allí donde primero se nos van los ojos. Por tanto, la composición final de la página puede pues servir para destacar ciertas noticias sobre otras.


Según su extensión

El número de páginas o de columnas que dediquemos a un acontecimiento, el número de días que lo mantengamos de actualidad muestran el interés que tenemos hacia un determinado tema.


Fotografías y otro material gráfico

Junto a los titulares, las fotos u otro material gráfico (dibujos, esquemas, mapas, etc.) son el elemento de una noticia que más llaman la atención. De hecho, el que a una noticia se le adjudique o no una foto, así como su tamaño, influye poderosamente en destacar o no un acontecimiento concreto. Esta es otra técnica que posee el periódico para imponer lo que él considera hechos de interés y marginar los que no le interesan.


Titulares y entradillas

Los titulares resaltan los aspectos de la noticia que interesa poner de manifiesto. Junto a la fotografía, suele ser el elemento más llamativo de una noticia, pues actúa como síntesis y reclamo. Está comprobado que la mayoría de los lectores leen básicamente titulares, algunas entradillas (si las hay), y tan sólo entran a leer unas pocas noticias completas.


Por último, hacer un apunte acerca de las secciones en las que aparecen las noticias. No es algo pueril, el que aparezcan en una sección o en otra. Sobre todo si nos referimos a las noticias acerca de la Iglesia. La adjudicación de un acontecimiento a una u otra sección suele tener importantes efectos acerca de la relevancia o difusión de un acontecimiento, y sobre su interpretación. No es lo mismo que una noticia sobre la Iglesia aparezca en un sección especializada a que aparezca en la sección de sociedad donde se especula acerca del la ultima aventura amorosa del famoso de turno.



Para trabajar en grupo


Para realizar satisfactoriamente esta actividad se deben utilizar al menos cuatro periódicos distintos y de diversas "ideologías".

1.- Fijaos en la portada de cada uno de los periódicos que tenéis. ¿Qué noticia es la que más destaca? ¿Por qué?

2.- Comparar desde el punto de vista de mayor importancia dos noticias de la sección nacional de cada periódico.

3.- Elegir una noticia. Destacar las características que hemos dado para ella.

4.- Elegir un artículo. Destacar las características que hemos dado para éste.

5.- Comparar la información religiosa de cada uno de los periódicos. ¿Cómo es el tratamiento que ofrece? Fijaos sobre todo en el uso de los adjetivos.



PARA LA ELABORACIÓN DE UN PERIÓDICO PARROQUIAL

Antes de empezar

  • ¿Con qué personas contamos?

  • Distribución de tareas:

  • Coordinador.

  • Articulistas.

  • Archiveros de fotos.

  • Maquetador.

  • Impresión.

  • Difusión.

  • ¿Cómo se va a llamar la publicación?

Propósito

  • ¿Qué quiero comunicar?

  • ¿A quién me voy a diriguir?

  • ¿Con qué periodicidad saldrá la publicación?

  • ¿Qué secciones se van a desarrollar?

Formato

  • Tamaño: DIN A4 ó DIN A3

  • Número de páginas.

  • Tipo y tamaño de letra: Cabezera, entradillas, antetítulo, título, cuerpo de texto.

  • B/N ó color.

  • Cantidad de ejemplares.


A la hora de elaborar la información que saldrá en el periódico parroquial tener en cuenta las características del lenguaje periodístico con sus géneros y la estructura de la información.

jueves, 14 de abril de 2011

El mundo de los medios de comunicación

«Llevar la Palabra de Dios a los hombres de hoy con los medios de hoy». Palabras éstas conocidísimas del beato Santiago Alberione y que de una u otra manera los miembros de la Familia Paulina tratamos de llevar a la práctica. Fueron precisamente estas palabras las que me han movido a iniciar este Taller de comunicación y evangelización. Pero no sólo esto, también en diversos viajes por la geografía española y en distintos encuentros con agentes de pastoral me daba cuenta que en nuestras catequesis, en nuestras homilías, en nuestras convivencias, en nuestras charlas de formación o clases… hablamos (y fijaos bien que digo hablamos) un lenguaje que muchos de nuestros contemporáneos, sobre todo jóvenes, no entienden. Nuestro lenguaje es muy distinto al que ellos usan. Mientras que nosotros seguimos usando principalmente el lenguaje oral, ellos están inmersos dentro de una cultura en la que prima el lenguaje audiovisual e incluso ya están comunicándose con un lenguaje que algunos llaman virtual.

En la actualidad, no hace falta siquiera salir a la calle para darnos cuenta de que los medios de comunicación están presentes, y muy presentes, en nuestra vida. Sin salir de casa tenemos acceso a la prensa, a la radio, a la televisión, a Internet... Nos encontramos dentro de la llamada Cultura de la Comunicación.

En esta primera entrega del Taller de comunicación y evangelización vamos a acercarnos a esta cultura y los medios de comuncación con sus características propias, pero sin dejar de lado la evangelización. Por último, nos haremos eco de qué es un taller y el por qué de un taller de comunicación y evangelización.

Cultura

Si tomamos el Diccionario de la RAE, nos encontrarnos con la siguiente definición: «Resultado o efecto de cultivar los conocimientos humanos y de afinarse por medio del ejercicio las facultades intelectuales del hombre.»

Esta definición de cultura me pareció excesivamente abstracta, al menos para nuestro contexto. Entre las varias definiciones de cultura que he encontrado me quedo con la del P. Silvio Sassi, actual Superior General de la Sociedad de San Pablo1, que, a mí personalmente, me convence más. Para él la cultura es «un modo de ser, un modo de vivir, una manera de estar en el mundo, una forma particular de existir, una mentalidad, un método de actuar y un estilo de vida». Yendo un poco más allá podríamos decir que la cultura es sinónimo de civilización, es decir, «un período de la historia humana caracterizado por advenimientos, valores y modos específicos de organizar la vida individual y social.»

Comunicación

Veamos ahora el significado de la palabra comunicación. Algunos estudiosos dicen que se han encontrado hasta 126 definiciones de comunicación. No obstante, cualquiera entiende por ella, la acción de comunicar; y comunicar es hacer partícipe a otra persona lo que uno sabe, piensa, tiene, lleva dentro... Francisco Javier Davara nos dirá que comunicación es aquel proceso de transmisión e intercambio de mensajes entre los seres humanos. Y en palabras de Carlo Cutropia, la comunicación es la transmisión de un mensaje de una persona o entidad a otra, a través de un determinado medio.

Cultura de la comunicación

¿Qué decir de la cultura de la comunicación? ¿A qué nos estamos refiriendo cuando hablamos de ella? Si hemos definido anteriormente la cultura como un modo de vivir, un modo de ser, un estilo de vi

da, un modo de vida, al fin y al cabo, nadie podrá negar que en la actualidad nuestra cultura es una cultura de la comunicación. Basta echar una ojeada a nuestro alrededor y nos daremos cuenta que la comunicación está presente en todos los ámbitos de nuestra vida y está configurando nuestro modo de vivir, aunque ésta no esté difundida del mismo modo en todos los continentes, ni en todas las personas.

Salir, de alguna manera, al encuentro de esta cultura y evangelizar a nuestros contemporáneos con el lenguaje de la misma, es el objetivo del Taller que os presentamos en estas páginas y que iremos desarrollando a lo largo de varios números de Cooperador Paulino.


Definición de medio de comunicación

Siguiendo a Norberto Alcover podríamos decir que son aquellos instrumentos técnico-artísticos de transmisión audio, visual o audiovisual en los que estás presentes estas tres características:

  • emiten en un mismo momento;

  • idéntico mensaje

  • a un elevado número de personas.

Estando de acuerdo con esta definición, tendría que matizar que por medios de comunicación, nosotros, en este taller, vamos a entender a aquellos instrumentos o vehículos técnicos mediante los cuales podemos transmitir un mensaje.

Características de los medios de comunicación

Marian Navarro nos señala las siguientes características:

Prensa: el receptor participa con el medio. Cuando el receptor lee el periódico, no está realizando otra actividad de forma simultánea. Lo impreso permanece en el tiempo.

Se puede comunicar con argumentos y detalles.

Cartel: el receptor no necesita realizar ningún tipo de esfuerzo para percibir los mensajes, estos son sencillos, basados en una imagen, el color y muy pocas palabras.

Radio: la recepción de este medio es compatible con la realización de otras actividades, como por ejemplo, conducir. La radio suele ser escuchada de forma individual, por lo que se produce la personificación del mensaje, es decir, se establece una íntima relación entre el oyente y el emisor. Los mensajes son perecederos. Permite la participación del público (llamadas telefónicas, mensajes SMS, correo electrónico…). Se suele considerar a la radio como el medio de mayor actualidad.

Televisión: es un medio audiovisual, por los que su capacidad comunicativa es formidable, al entrar en juego el oído y la vista. Al ser un medio audiovisual, lo comunicado es perecedero, es decir, se produce una fugacidad en el mensaje. En la actualidad también se permite la participación del receptor. En muchos casos es incompatible con la realización de otras actividades, por lo que el impacto comunicativo es considerable.

Cine: técnicamente hablando es el medio más completo, es audiovisual y su calidad es excelente. Es un medio creado para el entretenimiento, a diferencia de los anteriores medios que fueron creados para transmitir noticias. También es incompatible con la realización de otras actividades.

Internet: es el medio convencional más reciente, su principal característica es la participación del usuario, existe una gran interactividad.

El proceso comunicativo

Hemos definido la comunicación como un proceso, y como tal debe constar de una serie de elementos, ¿cuáles son estos elementos que muchos de nosotros aprendimos cuando estudíabamos bachillerato?:


Emisor, la persona que elabora y transmite una información al receptor; la cual debe ser codificada según un lenguaje y convertirla en mensaje.

El mensaje, los contenidos ya codificados que queremos transmitir al receptor. ¡Ojo que el mensaje puede ser o constar de texto, sonido, dibujo, símbolos, imágenes, color…! O de todo esto a la vez como ocurre en internet. Donde además estos mensajes son incontables.

El receptor es la persona o personas que reciben, interpretan y comprenden el mensaje.

Tanto uno como otro utilizan un mismo código, utilizan un mismo sistema de signos, los cuales pueden ser lingüísticos, visuales, auditivos o multimediales.

El canal es el soporte físico mediante el cual se transmite el mensaje, conectando al emisor con el receptor.

El contexto, las distintas circunstancias que rodean a la comunicación.

Feed-Back, también llamada retroalimentación, es el proceso mediante el cual el receptor responde al emisor, convirtiéndose éste en receptor y aquel en emisor. Esto es muy importante en el mundo de la cultura actual, pues en internet, estamos continuamente pasando de un rol a otro, contándose además por millones tanto los emisores como los receptores.

Por último, si en algún momento del proceso comunicativo se produce una interrupción de la comunicación o se hace difícil esto será producido por los llamados ruidos. El ruido puede interferir en cualquier momento del proceso comunicativo.

Estos elementos se encuentran dentro de un esquema con el que se suele explicar el proceso comunicativo. Esquemas de dicho proceso existen varios: Harold Laswell, Shanon y Weaver, Jakobson... Nosotros hemos elaborado nuestro propio esquema que puedes consultar en el cuadro.

¿Qué es la evangelización?

Evangelización no es otra cosa que hacer partícipes a otros de la Buena Noticia que nos trajo Jesús de Nazaret. O si preferimos cumplir el mandato de Jesús a sus discípulos antes de la Ascensión: «Id, pues, y hac

ed discípulos míos en todos los pueblos» (Mt 28,19).

La encíclica Redemptoris Missio, (N°41-60) nos ofrece nueve caminos distintos o maneras diversas de llevar a cabo la evangelización:

  1. testimonio;

  2. proclamación inicial de Cristo, el Salvador;

  3. conversión y bautismo;

  4. fundación y desarrollo de iglesias locales;

  5. formación de comunidades eclesiales de base;

  6. encarnación o inculturación del Evangelio en las culturas;

  7. diálogo con gente de otras religiones;

  8. promoción del desarrollo humano a través de la formación de la conciencia;

  9. la caridad, principalmente en el sentido que la Iglesia debiera estar del lado de los pobres.


Nosotros queremos llevar la Buena Noticia a los demás de un modo concreto, con los instrumentos de comunicación social. Y en un contexto concreto que es el contexto de la cultura de la comunicación. Por lo cual, llevamos a cabo la evangelización haciéndonos eco de los números 1, 2, 5, 6, 7 y 8 apuntados por la Redemptoris Missio.


¿Qué es un taller?

Taller es el lugar en el que se trabaja una obra con las manos. A través de las páginas de la Revista no te voy a invitar a realizar ninguna obra con las manos, propiamente dicho. Pero, taller, también es el lugar en el que se aprende de forma práctica e interactiva. Eso es precisamente lo que me gustaría que hiciéramos: aprender de forma práctica e interactiva cómo usar los medios de comunicación para la evangelización.

¿Por qué un Taller de comunicación y evangelización?

De una u otra manera los medios de comunicación social son parte de nuestra vida. El mundo mediático nos envuelve. Nuestros contemporáneos están cada vez más influenciados por los mensajes que aquellos transmiten.

Estamos tan atrapados por ellos que es impresindible que nos formemos nuestro propio criterio acerca de ellos, que lleguemos a una plena convivencia, sin demonizarlos; que aprendamos a interpretar su lenguaje... Pero no sólo eso, sino que nuestros deber como cristianos es también el de buscar la Verdad e intentar acercar Jesucristo a nuestro contemporáneos, es decir, tenemos el deber de evangelizar.

A este respecto decía el recordado Papa Juan Pablo II: «Transcurridos más de cuarenta años desde la publicación de este documento[se refiere al Inter Mirifica] me parece oportuno volver a reflexionar sobre los “desafíos” que las comunicaciones sociales plantean a la Iglesia, la cual, como indicó Pablo VI, “se sentiría culpable ante Dios si no utilizara estos medios tan poderosos”. La Iglesia, de hecho, no está llamada solamente a usar los medios de comunicación para difundir el Evangelio sino, sobre todo hoy más que nunca, a integrar el mensaje de salvación en la “nueva cultura” que estos poderosos medios crean y amplifican. La Iglesia advierte que el uso de las técnicas y tecnologías de comunicación contemporáneas forman parte de su propia misión en el tercer milenio» (RD n. 2).

Objetivo del taller y una premisa

  1. Sensibilizar a los agentes de pastoral y animadores ante la importancia de los medios de comunicación y de la cultura de la comunicación.

  2. Caer en la cuenta de la necesidad de utilizar los medios de comunicación social en nuestra animación pastoral si queremos evangelizar al hombre del siglo XXI.

  3. Introducirnos en el lenguaje propio de los medios de comunicación.

  4. Da

    r una serie de pautas de carácter práctico para poder utilizar los diversos instrumentos de comunicación (imagen fija, música, DVD) como apoyo a la evangelización.


Estos van a ser nuestros objetivos. Pero antes de concluir me gustaría tener presente una premisa: el medio nunca podrá sustituir al agente de pastoral. ¿Qué quiere decir esto? P

ues muy sencillo. Si en una catequesis, por ejemplo, proyectamos a nuestros niños que se están preparando para la primera comunión una estupenda película cargada de valores como pueden ser la amista

d, la tolerancia, la entrega o el amor, y después del visionado les mandamos a casa, seguramente habremos hecho un gran favor a sus padres porque mientras estaban allí los hemos entretenido y hemos evitado que estuvieran realizando alguna gamberrada, pero desde el punto de vista pastoral, medial y catequético hemos fracasado inexorablemente. Hemos sustituido al agente de pastoral por un medio. El visionado de unas imágenes en el campo pastoral o de la animación, para que alcancen su objetivo, para que lleguen a ser una ayuda en la evangelización necesariamente, han de ser trabajadas de alguna manera así poderemos sacarles el mayor partido posible. Ahora bien, no nos engañemos, posiblemente el preparar un cineforum nos llevará mucho más tiempo que el soltar a los niños o a los jóvenes el típico discurso «teológico», eso sí, lleno de belleza, pero totalmente incomprensible para ellos porque nuestro lenguaje es distinto al que están acostumbrados habitualmente.

En el próximo número de Cooperador Paulino nos meteremos ya de lleno en el mundo de los medios de comunicación comenzando por la prensa. Si deseas que este taller sea impartido de manera presencial en tu parroquia, grupo, centro de animación, colegio o asociación puedes ponerte en contacto con la redacción de la Revista. Pero además te invito a que me hagas llegar tus sugerencias, matizaciones, comentarios y respuestas a las preguntas del cuadro, o también que plantees posibles dudas que te hayan sobrevenido con la lectura de este primer artículo del Taller de comunicación y evangelización.


Para la reflexión y el diálogo:


1.- ¿Qué entiendo por cultura de la comunicación? ¿De qué forma me influye?

2.- ¿Qué significa para mí la palabra evangelización?

3.- ¿Cuánto y en que modo utilizo los medios de comunicación en mi tarea evangelizadora? ¿Creo necesario su uso? ¿Por qué?

1Por razones obvias, y por no hacer tediosa la lectura al lector, no ponemos citas explicitas. Son muchos los autores de los que hemos bebido para la elaboración del Taller, a los que trataré de citar en la medida de nuestras posibilidades. A todos los que de alguna manera han contribuido a la elaboración de esos artículos: Gracias.

lunes, 14 de febrero de 2011

Verdad, anuncio y autenticidad de vida en la era digital


Queridos Hermanos y Hermanas,

Con ocasión de la XLV Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, deseo compartir algunas reflexiones, motivadas por un fenómeno característico de nuestro tiempo: la propagación de la comunicación a través de internet. Se extiende cada vez más la opinión de que, así como la revolución industrial produjo un cambio profundo en la sociedad, por las novedades introducidas en el ciclo productivo y en la vida de los trabajadores, la amplia transformación en el campo de las comunicaciones dirige las grandes mutaciones culturales y sociales de hoy. Las nuevas tecnologías no modifican sólo el modo de comunicar, sino la comunicación en sí misma, por lo que se puede afirmar que nos encontramos ante una vasta transformación cultural. Junto a ese modo de difundir información y conocimientos, nace un nuevo modo de aprender y de pensar, así como nuevas oportunidades para establecer relaciones y construir lazos de comunión.

Se presentan a nuestro alcance objetivos hasta ahora impensables, que asombran por las posibilidades de los nuevos medios, y que a la vez exigen con creciente urgencia una seria reflexión sobre el sentido de la comunicación en la era digital. Esto se ve más claramente aún cuando nos confrontamos con las extraordinarias potencialidades de internet y la complejidad de sus aplicaciones. Como todo fruto del ingenio humano, las nuevas tecnologías de comunicación deben ponerse al servicio del bien integral de la persona y de la humanidad entera. Si se usan con sabiduría, pueden contribuir a satisfacer el deseo de sentido, de verdad y de unidad que sigue siendo la aspiración más profunda del ser humano.

Transmitir información en el mundo digital significa cada vez más introducirla en una red social, en la que el conocimiento se comparte en el ámbito de intercambios personales. Se relativiza la distinción entre el productor y el consumidor de información, y la comunicación ya no se reduce a un intercambio de datos, sino que se desea compartir. Esta dinámica ha contribuido a una renovada valoración del acto de comunicar, considerado sobre todo como diálogo, intercambio, solidaridad y creación de relaciones positivas.

Por otro lado, todo ello tropieza con algunos límites típicos de la comunicación digital: una interacción parcial, la tendencia a comunicar sólo algunas partes del propio mundo interior, el riesgo de construir una cierta imagen de sí mismos que suele llevar a la autocomplacencia.

De modo especial, los jóvenes están viviendo este cambio en la comunicación con todas las aspiraciones, las contradicciones y la creatividad propias de quienes se abren con entusiasmo y curiosidad a las nuevas experiencias de la vida.

Cuanto más se participa en el espacio público digital, creado por las llamadas redes sociales, se establecen nuevas formas de relación interpersonal que inciden en la imagen que se tiene de uno mismo. Es inevitable que ello haga plantearse no sólo la pregunta sobre la calidad del propio actuar, sino también sobre la autenticidad del propio ser. La presencia en estos espacios virtuales puede ser expresión de una búsqueda sincera de un encuentro personal con el otro, si se evitan ciertos riesgos, como buscar refugio en una especie de mundo paralelo, o una excesiva exposición al mundo virtual. El anhelo de compartir, de establecer "amistades", implica el desafío de ser auténticos, fieles a sí mismos, sin ceder a la ilusión de construir artificialmente el propio "perfil" público.

Las nuevas tecnologías permiten a las personas encontrarse más allá de las fronteras del espacio y de las propias culturas, inaugurando así un mundo nuevo de amistades potenciales. Ésta es una gran oportunidad, pero supone también prestar una mayor atención y una toma de conciencia sobre los posibles riesgos. ¿Quién es mi "prójimo" en este nuevo mundo? ¿Existe el peligro de estar menos presentes con quien encontramos en nuestra vida cotidiana ordinaria? ¿Tenemos el peligro de caer en la dispersión, dado que nuestra atención está fragmentada y absorta en un mundo "diferente" al que vivimos? ¿Dedicamos tiempo a reflexionar críticamente sobre nuestras decisiones y a alimentar relaciones humanas que sean realmente profundas y duraderas? Es importante recordar siempre que el contacto virtual no puede y no debe sustituir el contacto humano directo, en todos los aspectos de nuestra vida.

También en la era digital, cada uno siente la necesidad de ser una persona auténtica y reflexiva. Además, las redes sociales muestran que uno está siempre implicado en aquello que comunica. Cuando se intercambian informaciones, las personas se comparten a sí mismas, su visión del mundo, sus esperanzas, sus ideales. Por eso, puede decirse que existe un estilo cristiano de presencia también en el mundo digital, caracterizado por una comunicación franca y abierta, responsable y respetuosa del otro.

Comunicar el Evangelio a través de los nuevos medios significa no sólo poner contenidos abiertamente religiosos en las plataformas de los diversos medios, sino también dar testimonio coherente en el propio perfil digital y en el modo de comunicar preferencias, opciones y juicios que sean profundamente concordes con el Evangelio, incluso cuando no se hable explícitamente de él.

Asimismo, tampoco se puede anunciar un mensaje en el mundo digital sin el testimonio coherente de quien lo anuncia. En los nuevos contextos y con las nuevas formas de expresión, el cristiano está llamado de nuevo a responder a quien le pida razón de su esperanza (cf. 1 P 3,15).

El compromiso de ser testigos del Evangelio en la era digital exige a todos el estar muy atentos con respecto a los aspectos de ese mensaje que puedan contrastar con algunas lógicas típicas de la red. Hemos de tomar conciencia sobre todo de que el valor de la verdad que deseamos compartir no se basa en la "popularidad" o la cantidad de atención que provoca. Debemos darla a conocer en su integridad, más que intentar hacerla aceptable, quizá desvirtuándola. Debe transformarse en alimento cotidiano y no en atracción de un momento.

La verdad del Evangelio no puede ser objeto de consumo ni de disfrute superficial, sino un don que pide una respuesta libre. Esa verdad, incluso cuando se proclama en el espacio virtual de la red, está llamada siempre a encarnarse en el mundo real y en relación con los rostros concretos de los hermanos y hermanas con quienes compartimos la vida cotidiana. Por eso, siguen siendo fundamentales las relaciones humanas directas en la transmisión de la fe.

Con todo, deseo invitar a los cristianos a unirse con confianza y creatividad responsable a la red de relaciones que la era digital ha hecho posible, no simplemente para satisfacer el deseo de estar presentes, sino porque esta red es parte integrante de la vida humana. La red está contribuyendo al desarrollo de nuevas y más complejas formas de conciencia intelectual y espiritual, de comprensión común. También en este campo estamos llamados a anunciar nuestra fe en Cristo, que es Dios, el Salvador del hombre y de la historia, Aquél en quien todas las cosas alcanzan su plenitud (cf. Ef 1, 10). La proclamación del Evangelio supone una forma de comunicación respetuosa y discreta, que incita el corazón y mueve la conciencia; una forma que evoca el estilo de Jesús resucitado cuando se hizo compañero de camino de los discípulos de Emaús (cf. Lc 24, 13-35), a quienes mediante su cercanía condujo gradualmente a la comprensión del misterio, dialogando con ellos, tratando con delicadeza que manifestaran lo que tenían en el corazón.

La Vedad, que es Cristo, es en definitiva la respuesta plena y auténtica a ese deseo humano de relación, de comunión y de sentido, que se manifiesta también en la participación masiva en las diversas redes sociales. Los creyentes, dando testimonio de sus más profundas convicciones, ofrecen una valiosa aportación, para que la red no sea un instrumento que reduce las personas a categorías, que intenta manipularlas emotivamente o que permite a los poderosos monopolizar las opiniones de los demás. Por el contrario, los creyentes animan a todos a mantener vivas las cuestiones eternas sobre el hombre, que atestiguan su deseo de trascendencia y la nostalgia por formas de vida auténticas, dignas de ser vividas.

Esta tensión espiritual típicamente humana es precisamente la que fundamenta nuestra sed de verdad y de comunión, que nos empuja a comunicarnos con integridad y honradez.

Invito sobre todo a los jóvenes a hacer buen uso de su presencia en el espacio digital. Les reitero nuestra cita en la próxima Jornada Mundial de la Juventud, en Madrid, cuya preparación debe mucho a las ventajas de las nuevas tecnologías. Para quienes trabajan en la comunicación, pido a Dios, por intercesión de su Patrón, san Francisco de Sales, la capacidad de ejercer su labor conscientemente y con escrupulosa profesionalidad, a la vez que imparto a todos la Bendición Apostólica.

Vaticano, 24 de enero 2011, Fiesta de San Francisco de Sales.

lunes, 20 de diciembre de 2010

"Comunicadores: vivid tiempos y espacios de silencio"

MENSAJE DE S.E. CLAUDIO MARIA CELLI EN LA FIESTA DE NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE 2010

Queridos amigos y amigas comunicadores de América Latina:

En esta entrañable fiesta de nuestra Madre, que hace sintonizar en el mismo Espíritu a millones de personas del continente, quiero hacerles llegar de nuevo mi cordial saludo.

La Misión continental que se está desarrollando en América Latina anima a muchas personas a tomar nueva conciencia de lo que significa ser discípulos de Jesús. Las Iglesias locales impulsan esta tarea con entusiasmo, recordando que ser sus discípulos significa haber vivido un auténtico encuentro con Él, haber experimentado su bondad, su amor y su misericordia en nuestra historia personal. Esta experiencia marca y transforma la vida de manera permanente, y por ello deseamos comunicarla a otros, transformándonos así en misioneros y misioneras.

El encuentro con el Señor tiene muchas facetas. Siendo personal, es siempre también comunitario; se da en la soledad y el silencio, pero también de manera privilegiada en las celebraciones litúrgicas y en la vida de familia. Se alimenta en el diálogo y la oración comunitaria, se expresa en el canto, en la catequesis, culmina en la acción y el servicio.

Por eso yo querría en esta Fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe invitarles, precisamente como comunicadores y comunicadoras, a saborear de nuevo la experiencia del encuentro con Cristo. Les invito a vivir tiempos y espacios de silencio durante estos días del Adviento, para escuchar la voz de Jesús que nos habla al corazón. ¡De la mano de María, encontrémonos con Él sin prisas, pues nos espera siempre! Pongamos un dique a la inundación de quehaceres y ruidos que tantas veces nos arrastran sin freno. El silencio se parece a una pantalla blanca sobre la cual podemos proyectar la película de nuestra vida cotidiana para verla nítidamente. Si la proyectáramos sobre una pared llena de cuadros, de libros y objetos, con ruido de fondo, poco podríamos comprender. Sólo en el silencio se asumen de manera más consciente las propias opciones; en el silencio se escucha la voz de Dios. Así podremos ser auténticos portadores de su Palabra, como María que “guardaba todas esas cosas en su corazón” (Lc 2,19) y “hacer lo que Él nos diga” (cf. Jn. 2,5).

Quizá es un consejo difícil de seguir en este momento de bombardeo informativo, de exigencias pastorales, de ajetreo en las familias, en nuestros medios de comunicación y parroquias, para no hablar de las compras, los regalos, las fiestas y celebraciones. Pero… si dedicamos tiempo a seleccionar los ingredientes y a preparar las cenas y comidas que compartiremos en un clima de festivo, ¿no debemos preparar también, y más si cabe, aquello que comunicaremos a través de radios, periódicos, programas de televisión, sitios web? ¿Qué podemos dar de sustancioso, si nuestra vida se va quedando llena sólo de palabras repetidas, con escaso fondo y apenas contenido? Dediquemos tiempo al Señor a quien estamos esperando en este Adviento.

Que María de Guadalupe, Emperatriz de América y también Patrona de la RIIAL, nos alcance de Dios el don del silencio interior, justamente para poder renovar nuestra vida de discípulos y discípulas del Señor, y para que Él haga fructificar nuestras palabras, textos, imágenes y notas musicales portadoras de la Buena Nueva.

Muy feliz fiesta de Guadalupe y muy feliz Navidad a todos ustedes.


+Claudio Maria Celli

Presidente Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Cineforum RUDY

Nuestro CINEFORUM es ya una tradición en nuestras instalaciones. Se trata de un espacio en el cual, a través de un medio de comunicación, como es el CINE, podemos reflexionar sobre los contenidos visuales, sociales, históricos etc,; así como las diferentes técnicas cinematográficas empleadas en el rodaje a proyectar.
Para este mes tenemos la cinta: "RUDY", de David Anspaugh.

Lugar: Aula San Pablo, C/ Protasio Gómez 15

Metro Ciudad Lineal.
Fecha: 27 de Noviembre 2010
Horario: a partir de las 17:00 Hs.
Contacto e información: Hno. José I. Pedregosa, en el tel. 91 74 25 113 y/o Teresa Guijarro en: tguijarrog2@gmail.com


Sinopsis de la película:
El sueño americano no es una quimera: se hace realidad cada día en los Estados Unidos. He aquí, resumida, la idea que subyace en este film, basado en la historia real de un joven perteneciente a una familia obrera de origen irlandés. Entre las aspiraciones de Rudy (Sean Astin) destaca su deseo de jugar un día en el equipo de futbol americano de la Universidad de Notre Dame. Las dificultades no son pocas: en el instituto sus notas han sido siempre discretas, el dinero no le sobra, su constitución física no es la ideal para ser jugador... Pero su tesón y su fe le ayudarán a superar todos los obstáculos.

Estamos ante una película de grata visión, que sorprende en más de un aspecto. El film gira alrededor del fútbol americano, pero no se muestran demasiadas acciones deportivas. Y eso que detrás de la cámara está David Anspaugh, director de Hoosiers, más que ídolos. Lo importante es el largo camino que ha de recorrer el protagonista hasta convertir su sueño en realidad. Un camino en el que se encuentran el duro trabajo en una fundición, la familia, los amigos de la facultad, el hombre que cuida el campo de deporte, unos estudios difíciles. Y por supuesto, Dios. Rudy, que es católico, reza con insistencia a la Virgen del campus. Y encuentra apoyo en sus balbuceos universitarios en uno de los sacerdotes de Notre Dame.

Se pueden poner pegas a la película por algunos cabos de la narración, no muy bien atados. El romance del protagonista parece quedar en nada. Su momentáneo desmoronamiento se produce y deshace sin demasiadas explicaciones. Pero predominan una visión optimista de la vida y una confianza en el espíritu humano que se agradecen. Y el clímax hacia el final de la película, en un partido en que el resultado parece ser lo de menos, se convierte en un eficaz vehículo de emociones. En este momento, y en el resto del film, la banda sonora de un inspirado Jerry Goldsmith ayuda a dar un vibrante tono épico a la lucha del protagonista por realizar su sueño.

Tomado de: http://www.decine21.com/Peliculas/Rudy-reto-a-la-gloria-8164 - 15/11/2010

martes, 9 de febrero de 2010

La Iglesia y el desafío de las nuevas tecnologías de comunicación

Os ofrezco un interesante documento de Mons. Claudio Celli, Presidente del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales. En él se nos urge a los católicos a formarnos en el campo de la comunicación. Espero que os guste y os sea útil.


El panorama comunicativo de hoy es más complejo que el intuido hace casi cincuenta años por los Padres conciliares, pero ellos abrieron el camino de la Iglesia para que el momento actual no nos encontrara impreparados. El Conclio Vaticano II fue la clave para impulsar una presencia viva de la Iglesia en el diálogo social, y sigue siendo orientación y guía para nosotros e n el trabajo pastoral. Diría que el documento de Aparecida recoge de manera singular el espíritu del Vaticano II y lo expresa en categorías actuales y adecuadas al Continente, al llamar a la Iglesia a ponerse en estado de misión. Éste es nuestro objetivo: servir a la misión de la Iglesia, llamada a ser signo visible del Reino de Dios en la tierra.

Hoy vemos cómo los medios de comunicación llamados “tradicionales” no desaparecen, sino que se suman a los nuevos, y todos se integran en un sistema más amplio que nos obliga a gestionar algo que podría englobar a todos los desafíos: la complejidad. No es tiempo de respuestas unilaterales o simplistas. Pero no hemos de temer, pues la Iglesia está habituada a adentrarse en nuevos paradigmas culturales. Lo ha hecho, no sin tensiones, dejándose conducir por el Espíritu Santo, durante sus dos milenios de historia y en todos los rincones de la geografía mundial.

Señalaba en mi primera intervención que la Iglesia no parte de cero, sino que ve florecer numerosas y buenas
iniciativas en este campo. Mi invitación a todas ellas es que no actúen solas, sino que tengan conciencia de que hoy es posible la colaboración y el trabajo en red, conservando cada entidad los propios carismas. La Iglesia debe actuar como un cuerpo bien articulado, que integra la diversidad de sus miembros.

Veamos p
ues algunos de los desafíos que nos presenta este complejo sistema mediático, marcado por la multiplicidad, la brevedad y la portabilidad.

1. La multiplicación de l
os espacios de encuentro: diálogo e interactividad
2. La multiplicación de los l
enguajes: del texto al videoclip
3. La consecuente urgencia de una formación adecuada a todo nivel.
4. Redefinir la financiación y sostenibilidad de los proyectos comunicativos
5. Impulsar la capacidad de discernimiento en la información


Veamos pues algunos de los desafíos concretos que afrontamos.

1. Multiplicación de los espacios de encuentro: diálogo e interactividad

Preocupa a algunos el riesgo de que la Iglesia pueda descuidar su labor presencial directa, la celebración de los sacramentos, la asistencia personal a los necesitados, etc., para lanzarse a los espacios cibernéticos que ahora la reclaman. Nada más lejano a la realidad. La Iglesia simplemente responde a la necesidad de cubrir, además de los primigenios espacios de encuentro, también los nuevos que se van abriendo como territorios de misión (cf. Benedicto XVI, Mensaje 2009). No debemos abandonar ninguno. Hemos de estar presentes allá donde las personas están y comparten la vida, física o virtualmente, para escucharlas, dialogar y ofrecer la Buena Nuev a de Jesucristo de modo que se encuentren con Él de manera personal.

El desafío de l
a interactividad en los nuevos medios es de los más exigentes de nuestros días. Los sitios web eclesiales siguen siendo en su mayoría “vitrinas” unidireccionales, no por falta de capacidad tecnológica, sino por la escasez de personas, más aún cuando deben estar capacitadas para establecer un diálogo múltiple y tan absorbente como el que puede llegar a darse a través de Internet.

Se necesitan agentes de pastoral que dediquen oración y horas a leer y disc
ernir los mensajes con significado -sean o no favorables a la Iglesia y a la fe- de aquéllos que son frívolos y vacíos, para poder responder adecuadamente en cada caso. Interactividad significa diálogo, y diálogo significa tiempo y dedicación. A esto me refiero cuando invito a hacer una diakonia de l a cultura digital. Un servicio dedicado y eficaz a las personas también en el espacio virtual.

2. Multiplicación de los lenguajes

Cuando decimos “nu
evos medios” no estamos diciendo sólo tecnología. Estamos diciendo “lenguajes”. Los dispositivos electrónicos son extensiones comunicativo-culturales capaces de emitir en diversos códigos, del texto breve a la imagen y el sonido en unas formas muy lejanas a la lógica discursiva que marcó a la modernidad. Los sitios web ya no son depósitos de textos. La comunicación es poliédrica, multimedial, y cada medio tiene sus lenguajes.

Eso nos exige inspir
arnos en nuestras fuentes bíblicas -la historia breve, las parábolas, la narración, la imagen, la música- y estimular a los artistas de hoy (tantas veces jovencísimos) a expresar con formas y sonido actuales la experiencia inefa ble del encuentro con Dios, tal como han hecho innumerables artistas a lo largo de la historia, bajo los auspicios y con el apoyo de la Iglesia. (Encuentro de Benedicto XVI con los artistas).

3. Urgencia de la formación

Queda de manifiesto ahora el por qué estamos empeñados en impulsar una verdadera ola de formación de agentes, a todos los niveles de la Iglesia, en comunicación y cultura digital. Si todos somos discípulos del Señor y misioneros de su Palabra, todos hemos de saber comunicarla. Recuerdo aquí a tantos sacerdotes y agentes de pastoral que, sin acceso a medios digitales, usan la tinta y el papel o la radio comunitaria para anunciar la palabra.

Tanto ellos como los grandes portales y los entes de televisión eclesiales, todos necesitan personas capacitadas para optimizar sus esfuerzos y los recursos dedicados a la comunicación. Urgen sacerdotes, religiosos y religiosas, padres y madres de familia, maestros, catequistas, jóvenes y niños con formación comunicativa. Hoy es importante que la formación infantil incluya el aprender a participar en el diálogo social con cortesía, expresando el propio parecer en la búsqueda de la verda
d, sin recurrir al insulto o la denigración del otro. La comunicación no puede ya ser un aspecto más de la pastoral de la Iglesia, sino debe atravesarla transversalmente.

4. Redefinir la financiación y sostenibilidad de las iniciativas

En el contexto católico no son muchas las iniciativas de comunicación saludables económicamente. Este es otro gran desafío que afrontamos, empezando por aceptar que los medios católicos necesitan medios. Todos los miembros de la Iglesia hemos de colaborar para su sostenimiento. Hay diversos modelos de financiación, algunos más empresariales, otros por suscripción de abonados, otros de financiación mixta. Los modelos pueden ser aplicables en distintas circunstancias. Pero una sana gestión económica, transparente y escrupulosa en la rendición de cuentas, suele ser garantía de estabilidad y buen uso de los recursos obtenidos.

5. Impulsar la capacidad de discernimiento en la información

Dado que se multiplican al infinito las fuentes de información, ésta puede llegar a volverse indigesta hasta la intoxicación. Por eso urgen criterios de selección y discernimiento que ayuden a los usuarios a tener una “dieta informativa” gestionable y sana, más aún en la referida al hecho religioso, tantas veces objeto de sesgo y parcialidad en los medios. Las claves de lectura ayudarán a una visión madura del creyente y a la creación de una opinión pública menos sujeta a manipulaciones o visiones de parte. No tengamos miedo al diálogo.

Vamos adelante en ese camino, pero aún tenemos un enorme trecho por recorrer. Nos da paz la convicción de que es el Espíritu del Señor el protagonista de toda la misión eclesial, y Él nos guía y sostiene en nuestra labor comunicativa al servicio del Reino.

domingo, 1 de marzo de 2009

Ayuno y medios de comunicación

Hola bloggeros del mundo entero: os invito a leer una reflexión de Mons. José Ignacio Munilla, Obispo de Palencia, a mi modo de ver bastante interesante para todos aquellos que estamos involucrados en el mundo de la comunicación. En este artículo, D. José Ignacio nos invita a un tipo de ayuno diferente. Tal vez, podemos ayunar, no sólo alimentos sólidos... los comunicadores posiblemente podemos ayunar de televisión, de internet, de la radio... y probablemente nos cueste más que hacer una comida al día.

Si el año pasado, el Santo Padre, Benedicto XVI, centró su mensaje de Cuaresma en el tema de la limosna, en 2009 nos invita a reflexionar sobre el sentido cristiano del ayuno. En nuestro contexto cultural, marcado por la sobreabundancia y el bienestar material, el testimonio de Jesucristo retirándose al desierto en oración y ayuno, por espacio de cuarenta días, se convierte en un signo impactante y en una llamada apremiante para todos los discípulos de Cristo.

Integridad y unidad de vida

Con frecuencia suponemos que los "enemigos" de nuestra felicidad están fuera de nosotros. ¡La realidad es muy distinta! De hecho, uno de los mayores dramas que padecemos es nuestra "fractura interior", fruto de la falta de integración entre las tendencias espirituales y las carnales. Así lo expresa el propio San Pablo: "Realmente, mi proceder no lo comprendo; pues no hago lo que quiero, sino que hago lo que aborrezco. ¡Pobre de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?" (Rm 7, 15. 24). Una de las principales causas de infelicidad es la propia incoherencia respecto a nuestros principios, que nos lleva a sentirnos impotentes para conducirnos en la vida, hasta el punto de ser más bien "arrastrados". Lo expresa el Catecismo de la Iglesia Católica, sin medias tintas: "La alternativa es clara: o el hombre controla sus pasiones y obtiene la paz, o se deja dominar por ellas y se hace desgraciado" (CIC 2339).

Pues bien, el Papa en su mensaje de Cuaresma nos propone el ayuno, como un instrumento eficaz -que no el único- para alcanzar la añorada integridad personal: "La práctica fiel del ayuno contribuye, además, a dar unidad a la persona, cuerpo y alma, ayudándola a evitar el pecado y a acrecer la intimidad con el Señor".

Libres para abrazar la voluntad de Dios

A diferencia de algunas filosofías orientales, el ideal cristiano no es el mero "autodominio". El ayuno cristiano persigue la libertad interior, necesaria para poder des cubrir y abrazar la voluntad de Dios -en definitiva, para la conversión-, verdadera fuente de felicidad para cada uno de nosotros. Así lo expresa el Papa en su carta: "El verdadero ayuno, por consiguiente, tiene como finalidad comer el «alimento verdadero», que es hacer la voluntad del Padre (cfr. Jn 4, 34)".

Me permito ilustrarlo con un ejemplo: Supongamos que un individuo fuese trasladado a la mitad de una pendiente muy inclinada. Una vez allí, se plantea si el camino correcto es el de subida o el de bajada. Es verdad que el libre albedrío del que está dotado, le permite tomar cualquiera de las dos opciones. Pero, sin embargo, no es menos cierto que la dificultad de la subida, especialmente si no está ejercitado en el esfuerzo de la ascensión, puede llegar a condicionar en gran medida su discernimiento. ¡La probabilidad de hacer coincidir su elección con la opción más fácil, es muy grande!

Pues bien, el ayuno cristiano es un ejercicio voluntario de renuncia, que persigue el crecimiento en la libertad interior, necesaria para la búsqueda de la verdad y del bien en nuestra vida. Sólo así podremos "conducirnos" hacia el cumplimiento de la voluntad de Dios, sin ser arrastrados por la ley de la... "gravedad".

Ayuno de televisión e Internet

Es obvio que el ayuno no se circunscribe exclusivamente a los alimentos. Es muy conveniente que las modalidades elegidas a la hora de practicar el ayuno, incidan en nuestras esclavitudes personales. Me atrevo, no obstante, a proponer un ayuno muy saludable para todos en esta Cuaresma, además del tradicional ayuno de alimentos, que en absoluto ha perdido su actualidad. Me refiero al ayuno de televisión e Internet.

El consumo de televisión y de Internet está alcanzando niveles de auténtica "esclavitud" entre nosotros. Si nos atenemos a las encuestas más recientes, el consumo televisivo medio diario del ciudadano español es de 227 minutos (¡3 horas y 47 minutos!). A esto ha de añadirse el consumo de Internet, en continuo crecimiento. Los consumos pasivos de estos medios de comunicación, así como la falta de sentido crítico frente a ellos, son un obstáculo muy serio para nuestra madurez y conversión y, en definitiva, para nuestra felicidad.

Con frecuencia solemos expresar nuestro malestar con respecto a los contenidos que se nos ofrecen en las pantallas; pero, paradójicamente, lo hacemos sin apagar el televisor y sin desconectarnos de Internet. Esta misma contradicción es suficientemente indicativa de nuestra falta de libertad interior. Dentro del año paulino en el que nos encontramos, resuenan en nosotros las ardientes palabras del Apóstol: "Para ser libres nos libertó Cristo. Manteneos, pues, firmes y no os dejéis oprimir nuevamente bajo el yugo de la esclavitud" (Ga 5, 1). Todo ello nos llevará a concluir: ¡Hay que ser libres para ayunar, pero también hay que ayunar para poder ser libres!

sábado, 17 de enero de 2009

Familia y medios de comunicación social

Queridos Bloggeros, como sabéis, en estos días se está celebrando en Mexico el VI Encuentro Mundial de las Familias, como era previsible, no podía faltar un tema dedicado a los medios de comunicación social. Y así ha sido, os ofrecemos las ponencia impartida por Norberto González Gaitano. Tal vez os parezca un "pelín" larga , pero a mi juicio es bastante interesante e iluminadora y puede resultar de provecho para muchos. (Fuente: Catholic.net)

Chesterton, maestro de la paradoja, del humor y del sentido común se sorprendía de lo absurdo de un mundo, como el nuestro, que valora socialmente más la actividad de un educador que enseña la regla de tres a cincuenta alumnos que la de una madre que enseña a su hija o a su hijo todo sobre la vida1.

Todo el énfasis sobre la importancia de la educación para el progreso de un pueblo, los acalorados discursos de nuestros políticos sobre la necesidad de reformar permanentemente la educación para hacerla más efectiva, los aumentos de la partida de Educación en los Presupuestos Generales del Estado, son palabrería hueca o argumentación inconsistente, cuando casi nada ayuda a fomentar la dedicación de tiempo y de calidad a la forma más universal de educación, la educación privada en el hogar, pues comparada con ella, la educación pública en la escuela puede resultar estrecha y limitada. En efecto, el educador trata con una sola sección de la mente del estudiante, mientras que los padres se ocupan de él íntegramente y por toda la vida. Así, dice con ironía el célebre escritor inglés:

"Todo el mundo sabe que los maestros tienen una tarea fatigosa y a menudo heroica, pero no es injusto recordar que en este sentido tienen una tarea excepcionalmente feliz. El cínico diría que el maestro tiene su felicidad en no ver nunca los resultados de su propia enseñanza. Prefiero limitarme a decir que no tiene la preocupación sobreañadida de tener que estimarla desde el otro extremo. El maestro raramente está presente cuando el estudiante se muere. O, para decirlo con una metáfora teatral más suave, rara vez se encuentra ahí cuando cae el telón"2

Este largo proemio sobre el diverso papel de la escuela y el hogar en el complejo proceso educativo del niño viene al caso para introducir la reflexión sobre los medios de comunicación y la familia.

La media de horas que un niño o un adolescente dedica semanalmente al consumo de la dieta suministrada por los medios de comunicación (televisión, Internet, videojuegos, radio, revistas, etc) supera ya ampliamente el horario escolar3. Sin embargo, la atención de los padres y de los poderes públicos a los efectos sociales de la dieta mediática de los ciudadanos y, especialmente de los niños y los jóvenes, es mucho menor de la preocupación por la escuela y por los problemas de salud relativos a la alimentación.

En esta conferencia me ocuparé de señalar algunos efectos en la familia y en la sociedad, efectos ya comprobados por la investigación. No pretendo ni alarmar ni caer en una denuncia estéril. Pretendo simplemente recordar a los padres la responsabilidad que tienen de gobernar el consumo familiar de los medios, de modo que estos no solo no arruinen la familia, sino que se conviertan en un agente educativo para ellos y sus hijos.

1. La "enchilada" mediática: tecnología, contenidos y cultura

Circula en Internet uno de esos simpáticos mensajes con moraleja en referencia al rápido desarrollo del ambiente tecnológico-mediático en que vivimos. "¿Es a mí?", se titula la píldora para internautas, cuyo texto reproduzco: "Estaba descargando de iTunes un capítulo de Desperate Housewives para verlo en mi iPod videomientras hablaba con un primo mío de Escocia con Skype. Entretanto trasmitía por bluetooth un documentoWord desde mi móvil a la impresora y me preguntaba por qué rayos todavía no tengo el navegador satelital TomTom en mi Treo, fundamental para moverme por la ciudad en mi moto Vespa. Después he controlado en elZagat del Treo los editoriales del Washington Post y me he informado rápidamente que en los cines de mi barrio no había ninguna película que me interesase para esa tarde. De repente, siempre en el Treo, me llega undespacho de agencia que dice: "Primer mensaje navideño del Papa: hombre tecnológico-sufre riesgo-atrofia espiritual"

El irónico mensaje se refiere sólo a la dimensión tecnológica de la influencia pervasiva de los medios, cuyos efectos cerebrales, bromas aparte, todavía desconocemos.

No es mi propósito aquí centrarme en los aspectos tecnológicos y sus posibles consecuencias en las personas y en la cultura, que son innegables y ambivalentes. Cada nuevo medio de comunicación introduce una ganancia cultural y conlleva simultáneamente una pérdida, como mostró McLuhan4. Así, por ejemplo, la imprenta extendió la lectura a todos los estratos sociales y posibilitó la enseñanza universal obligatoria; a su vez, oscureció toda una cultura oral con su enorme riqueza5. La televisión ha cambiado el modo de imaginar, de aprender y de razonar de la generación audiovisual; así como Internet está cambiando los hábitos de consumo de medios y los circuitos mentales de la generación digital.

Estas transformaciones forman parte del desarrollo humano. La humanidad tarda generaciones en incorporarlas, asimilarlas y dominarlas. En ese proceso de asimilación, que es simultáneamente social y personal, se producen disfunciones y, a menudo, se paga un precio alto. Por ejemplo, el número de niños con desorden de déficit de atención (ADD) o con desorden de hiperactividad (AHDD) se ha multiplicado exponencialmente. En Estados Unidos, los niños diagnosticados con ADD (desorden de déficit de atención) eran 150.000 en 1970; en 1985 la cifra se había triplicado y en 2000 eran 6 millones6. Si bien la televisión no es la única responsable del incremento, pues también influyen otros factores, como la desestructuración de la familia (aumento de divorcios, trabajo fuera del hogar de los dos cónyuges, etc.), lo cierto es que los pediatras y expertos que aconsejan poca o ninguna televisión obtienen mejoras notables en la conducta de los niños aquejados de esas disfunciones.

En las Navidades de hace algunos años una compañía de aparatos electrónicos presentó una anuncio singular. El spot muestra una familia completa, abuelos, padres e hijos, "reunidos" en la misma habitación, y cada uno enchufado a un aparato. Uno escucha música con los audífonos, quien ve la televisión, otro se entretiene con un videojuego, quien con la computadora. Un titular sobre la imagen recita el sedante mensaje navideño de la compañía para las familias: "Paz en la tierra". Esta es la triste paz familiar de nuestra cultura mediática: cada uno inmerso en su mundo virtual y ajeno a los demás7.

Pero si, con independencia de la tecnología, pensamos en los contenidos que estos medios difunden, el panorama es aún más inquietante. Y de esto último, de los efectos de los contenidos, en cambio, se sabe ya bastante. En efecto, los estilos de vida, las actitudes y los criterios de valoración que los medios de comunicación difunden, mientras informan o entretienen, ejercen una influencia, para bien y para mal, no inferior a la de la escuela o a la de la misma familia. Este desafío educativo para la familia no se puede ignorar ni dejar de acometer, eso sí con sereno realismo.

En la segunda parte de mi conferencia, me ocupo de los contenidos de los medios y sus efectos sociales en la familia, resumiendo someramente una parte de la bibliografía científica que se ocupa de ello.

2. Datos inquietantes

En una hermosa tarde de primavera, Matt, de 15 años, se lanza a la calle con una escopeta de cañones recortados, justo en el momento en el que el amigable policía vecinal patrulla la calle en su bicicleta. Matt dispara a bocajarro al policía, se apropia de su bicicleta. Montado en la bici comienza a disparar indiscriminadamente a los viandantes. En el caos un coche se incendia y explota. Matt pincha la bici y se apropia de un coche tras asesinar al conductor y despellejarlo en la acera. En su camino descubre una joven con falda corta. Detiene el coche y la fuerza a entrar. La lleva a un descampado y, tras violarla, la golpea a muerte. Mientras la chica agoniza, Matt la contempla con la indiferencia de un duro asesino.

No, no es el guión de un film de extrema violencia ni la crónica de un suceso real. Es sólo uno de los videojuegos más populares, Grand Theft Auto (Gran ladrón de coches), videojuego tan conocido y aceptado socialmente que incluso Coca Cola hizo un anuncio imitándolo.

Podríamos argüir que, al fin y al cabo, se trata sólo de imágenes irreales, de un juego. Cierto, pero no es fácil olvidar los estremecedores acontecimientos de delincuencia infantil provocados por imitación de comportamientos violentos vistos en los medios, como el de los tres niños que mataron a su amiguita "jugando" como habían visto en la tele; o el de los niños que asesinaron a un vagabundo en Francia; y así otros. El filmNatural Born Killer de Oliver Stone causo 14 homicidios en 1993 y 3 en marzo del 94. En una investigación realizada en las crónicas de sucesos de dos diarios romanos, "Il Messaggero" y "La Reppublica" durante dos años, Morgani y Spina encontraron que, en 57 episodios de crónica violenta, los protagonistas habían imitado "héroes" de películas de cine8

Pues bien, la industria de los videojuegos ha superado ya al conjunto la industria cinematográfica y del juguete, generando 18.000 millones de dólares en el 2007.

Asomémonos ahora a la televisión, el medio de comunicación mas influyente en las sociedades desarrolladas económicamente.

Según datos de un estudio de la Henry J. Kayser Family Foundation del 2003, más del 80 por ciento de los shows televisivos dirigidos a adolescentes tienen un contenido sexual9. Dos años más tarde, otro estudio de la misma fundación sobre el conjunto de la programación televisiva demuestra que el número de programas con contenido sexual entre 1998 y 2004 ha pasado del 54% al 70%.

Cuando un niño italiano se encamina por vez primera a la escuela elemental lleva ya en su mochila, junto con el plumier y los lápices de colores, 1800 escenas de violencia. La dieta preescolar de violencia del niño americano -siempre más precoz- es muy superior, incluye 8.000 homicidios y 100.000 actos violentos10.

La mayor parte de los estudios empíricos se limitan a constatar datos cuantitativos sobre los contenidos, lo que por sí es ya significativo. Pero si prestamos atención no solo a lo que se muestra, sino a cómo se presenta, la inquietud crece.

Paolo Braga11 ha estudiado a fondo los aspectos narrativos, industriales e ideológicos de los telefilmes americanos de las tres últimas décadas, que son los más vistos por los jóvenes en todo el mundo. Este autor concluye: 1. El mercado al que se orientan estas teleseries -y, por tanto, refuerzan, se podría apostillar- es un público de singles. 2. Sus protagonistas habituales son héroes en el escenario profesional, por tanto modelos positivos, y antihéroes en el escenario familiar, por ellos modelos negativos en esa dimensión de la vida. Como héroes, mueven al espectador a la imitación, como antihéroes lo consuelan de sus propios fracasos en la vida privada y familiar. Estos personajes suelen ser desarraigados, cuya verdadera "familia" es un sucedáneo de la familia natural, la que se constituye en el entramado de relaciones laborales de la historia principal de la teleserie. Los ejemplos pueden ser fácilmente reconocidos por los espectadores habituales de esas series: ER,OC, Friends, Dr. House, etc. 3. Estas series, que luego son imitadas en barato por las productoras nacionales, están hechas con gran maestría narrativa, por lo que enganchan al público. 4. La mentalidad de los productores ejecutivos de las series, los verdaderos autores de éstas, está impregnada de constructivismo e ideología de género12.

Podríamos tranquilizarnos pensando que los jóvenes son ahora menos dependientes de la televisión gracias a Internet. Es cierto que el uso predominante de Internet por parte de los jóvenes y menos jóvenes es chatear, Messenger, descargar música y consultar You-Tube13, pero no es menos cierto que el 12% de los sitios Web son pornográficos y que el 25% de las consultas en los motores de búsqueda son para ver pornografía. Tampoco es menos cierto que todavía la pornografía es la parte del león de los ingresos generados en Internet, con un volumen de negocio de 2.500 millones de dólares14. Con esas premisas, no es de extrañar si, de acuerdo con los datos de una reciente encuesta entre chicos de 10 y 17 anos, 40% de ellos han visto pornografía alguna vez en el ano 2007, aun cuando el 66% de ellos no la buscasen. No se puede ignorar, además que, amparado en ese submundo de la pornografía, se ocultan intereses inconfesables como la lobby pedófila, que cuenta con 522 organizaciones y 500 agencias que se ocupan de defender en los tribunales a personas acusadas del delito de pedofilia y de promover el man-boy love day, a imitación del gay pride15

No me detengo en el cine, las revistas, el mundo de la moda y otros productos de la cultura popular. Se ha prestado poca atención a la música, a veces con la excusa de que no cuenta tanto el verso como el poema. Observar a una niña de 10 anos imitando las sinuosas contorsiones de sus cantantes preferidos (Madonna, Britney Spears, Cristina Aguilera, etc.), en provocativas poses cuyo significado la niña apenas intuye, puede convencer a cualquiera de su contrario. Un repaso a las letras de las canciones más populares hace enrojecer a quien conserve todavía un moderado sentido del pudor. Un estudio sobre los efectos de la música pop en la conducta sexual ha mostrado que el 40% de las letras contenían referencias sexuales explícitas y un 15% del total eran degradantes16.

Estas son solo algunas muestras del entorno cultural que los medios de comunicación reproducen y multiplican a gran escala. Hay estudios que pintan el problema con tintas más negras.

A continuación, expondré dos efectos sociales cognoscitivos y psicológicos de los medios de comunicación, avalados por estudios socio-estadísticos.

3. Los medios, espejos locos de una sociedad desquiciada

Llamaré, con palabras de García-Noblejas17, a estos dos efectos el síndrome de Jabberwocky y el síndrome de Humpty-Dumpty.

1. El síndrome de Jabberwocky: El nombre de este efecto está tomado de Alicia a través del espejo, la célebre niña de Lewis Carroll, tal como lo aplica García-Noblejas para ejemplificar el efecto de desarraigo cultural que produce la televisión en particular, aunque se puede atribuir a la generalidad de los medios. Alicia está contemplando un raro poema que suena muy bien y exclama: "no entiendo casi nada de todo esto pero me parece bastante bonito".

Me refiero con este síndrome al hecho de que los medios de comunicación nos ofrecen una visión fragmentaria, parcial, a menudo contradictoria y siempre caleidoscópica del mundo y del hombre. Esta imagen no contribuye a que el hombre se comprenda mejor a sí mismo, desde luego. Esto sucede, por ejemplo, por la abierta contradicción entre los mensajes de programas que aparecen en el mismo medio en espacios diferentes. Así, junto a mensajes publicitarios contra la droga o el alcohol, de buena factura dramática y persuasiva, se difunden otros en programas de entretenimiento o en otros anuncios publicitarios que exaltan la fascinación y el lujo unidos a la bebida o al consumo de droga.

En el estudio de Davis y Mares18 sobre los efectos de los talk shows, los autores han encontrado una percepción muy distorsionada sobre la violencia en la sociedad. La investigación se llevó a cabo con una muestra de adolescentes de tres colegios de segunda enseñanza en Carolina del Norte. Quienes siguen este tipo de programas se imaginan una sociedad mucho más violenta de lo que realmente es. Así, por ejemplo, quienes ven a diario este tipo de programas creen que un 48% de sus coetáneos se escapan de casa, mientras que en la vida real lo hacen el 8%. La cifra de adolescentes que quedan embarazadas antes de los 19 años es de un 4%. Los tele adictos a estos programas creen que esto sucede a un 55% de sus coetáneos. Lo mismo sucede respecto a otros indicadores de comportamiento inmoral, como la infidelidad conyugal, las relaciones sexuales prematrimoniales o el uso de armas en la escuela. Esta distorsión se da también entre los que no siguen los programas, en grado menor naturalmente. Lo cual hace pensar que la televisión incide sobre la percepción social en su conjunto, creando una especie de refracción perceptiva. Es verdad que los dos investigadores no han logrado probar estadísticamente la hipótesis de que la atención habitual a este tipo de programas con contenidos violentos o degradantes insensibiliza a los espectadores sobre ese tipo de comportamientos. Tampoco eso significa que el encallecimiento no sea real. Es difícil pensar que una distorsión cognoscitiva tan grande no tenga consecuencias sobre las actitudes.

Otros estudios posteriores llegan más lejos y encuentran efectos en el razonar moral y en el comportamiento: "La violencia en la televisión tiene un efecto negativo en el razonar moral de los niños", afirman Krcmar, Veeira e Edward19. Otro estudio encuentra que "los jóvenes forman sus juicios sobre la familia y las relaciones personales de los programas populares de televisión. Muchos de ellos reciben la educación sobre la sexualidad de las soap operas y telenovelas más que de los padres y de la escuela"20.

Un estudio recientísimo ha analizado el comportamiento de 700 jóvenes entre 12 y 17 años, activos sexualmente, y ha demostrado que quienes ven mas contenidos sexuales en la televisión doblan a sus coetáneos en la frecuencia con que dejan embarazadas a sus amigas21. Ciertamente, ver esos contenidos no es la única causa del aumento de embarazos entre los adolescentes, pero la directora del estudio puntualiza: "aun removiendo los demás factores, se observa un fuerte nexo entre exposición a contenidos sexuales y embarazos de adolescentes".

Estos datos sociológico-estadísticos no hacen sino confirmar el sentido común y las advertencias de otros expertos académicos procedentes de una tradición humanística: "lo percibido en las películas y programas de televisión -dice García-Noblejas- puede ser vitalmente comprendido como representación de acciones y hábitos humanos, con su cortejo de sentimientos. O lo que viene a ser igual, tiene sentido para la vida de los espectadores, al apreciarlos -en términos generales- como muestra de valores conscientes o inconscientes, de virtudes y vicios"22.

Podría replicarse a esta argumentación que, a fin de cuentas, cuando la televisión, el cine, la publicidad, los videojuegos difunden objetivaciones del habitar del hombre en el mundo, patterns, formas o modelos de comprensión de sí mismo, no hace mejores o peores a los hombres de suyo. Es tan verdad como que la lectura de vidas de santos o de hazañas heroicas de grandes hombres de la historia no nos hace ni mejores ni más valientes. Cierto, pero por eso el arte debe respetar la lógica interna de éste, que es presentar lo sublime como sublime, lo miserable como miserable, lo trivial como trivial; en suma, lo bueno como bueno y lo malo como malo, de modo que lo bueno nos "sepa" bien y lo malo nos "sepa" mal. Así lo hicieron los clásicos de todos los tiempos, que no representaron una condición humana inmaculada -pensemos por un momento en Shakespeare y el cúmulo de miserias humanas representadas en los personajes inmortales de sus dramas-. No se trata de ocultar la realidad de la condición humana caída, sus posibles abismos de vileza, pero tampoco sus cumbres morales; se trata de mostrar su grandeza, su dignidad, que puede perderse, sí, en la abyección de esos abismos insondables de maldad, y que puede brillar en la belleza moral de conductas virtuosas, que no ñoñas, o en la misericordia ante el mal ajeno, físico y sobre todo moral. No hay que olvidar, con Montagu, que "los hombres y las sociedades se han hecho de acuerdo con la imagen que tenían de sí mismos, y han cambiado conforme a la imagen por ellos mismos desarrollada"23.

¿Y qué imagen, qué identidad cultural proporcionan los medios? Voy a referir dos botones de muestra, dos aspectos de nuestra identidad cultural.

El primero es la imagen de la muerte en nuestra cultura. ¿Hemos reparado en lo paradójico que resulta la trivialización de la muerte que produce ese mercado televisivo de la violencia en contraste con el hecho de que la muerte real, no la de ficción, se oculta cada vez más en nuestra sociedad? La gente muere en los hospitales, apartados de la vista de los niños y de nosotros incluso. A los ancianos, recordatorio próximo de la fugacidad de nuestra vida, se les confina en residencias con todas las comodidades pero lejos de nuestra vista. La muerte ha dejado de ser una realidad humana natural, inscrita en el tejido de la vida y valorada; en cambio, tal como lo expresa Lolo Rico, "en las pantallas de televisión aparece desprovista, al mismo tiempo, de todo sentido individual y de toda trascendencia psicológica: la muerte simultáneamente ajena y neutra"24.

En este sentido es muy elocuente, la espontánea reacción popular ante la muerte de Juan Pablo II, ayudada cierto por la enorme atención informativa del inolvidable acontecimiento: "En la sociedad post-moderna, donde los nuevos pobres son los moribundos y los ancianos inválidos, invisibles en la esfera publica, los medios de comunicación trasmitieron el ultimo mensaje de Juan Pablo II: el valor de la vida humana hasta su término natural junto al significado del dolor y de la muerte"25

El segundo botón de muestra es la trivialización de la sexualidad. Decía Thibon, parafraseando a Pascal, que la sexualidad humana en nuestros días "tiene su circunferencia por todas partes y su centro en ninguna". El desnudo erótico de la publicidad y la exposición pública de la relación amorosa más íntima han desvirtuado el valor humano de esa realidad; son ya como la flor de plástico, el vino químico, y todos los demás "pseudos" de nuestra sociedad artificial. Dice Thibon que "la sexualidad humana normal gravita alrededor de dos polos: el apetito carnal y el amor espiritual. El erotismo actual es extraño tanto al uno como al otro"26. Los consumidores de erotismo comercializado están doblemente frustrados: ni gozan de la dimensión espiritual del amor, porque "la belleza es un fruto que se mira sin alargar la mano" (Simone Weil), ni se satisfacen siquiera en el ejercicio completo de la sexualidad, pues una nebulosa de imágenes inaccesibles se interponen entre su deseo y el objeto poseído"27.

Betettini y Fumagalli han examinado atentamente el problema de la "disolución y manipulación del cuerpo"28operada por los medios de comunicación social y los efectos psicosexuales inducidos en los adolescentes sobre todo.

Desde el campo feminista se han empezado a alzar voces que denuncian la sexualizacion de la infancia en y a través de la cultura popular: "El problema -dicen Levin y Kilbourne, dos conocidas pedagogas norteamericanas,- no es tanto que el sexo representado en los medios es pecaminoso, sino que es sintético y cínico. La explotación sexual de nuestros hijos está orientada a promover su consumo, no solo en la infancia sino durante toda la vida"29. Las autoras del libro So Sexy so Soon, aun con las limitaciones conceptuales de la ideología de género, presentan abundancia de pruebas de los efectos de desorientación y corrupción no ya solo de los jóvenes, sino de los ninos. Se lamentan asimismo estas autoras que la denuncia del problema haya sido monopolizada hasta ahora "por la derecha cristiana" y saludan con aprobación el reciente Report on the Sexualization of Girlspublicado por la Asociación Americana de Psicología en el 2007.

El retraso y el silencio ominoso de la investigación académica en este campo tiene muchas razones, que no es el caso tratar ahora. Las autoras del libro apuntan algunas de ellas. La industria del entretenimiento no esta interesada en financiar investigaciones cuyos resultados minarían sus ganancias. Si pensamos en las críticas recibidas Juan Pablo II y Benedicto XVI cuando, con voz profética, han denunciado estos problemas, quizás podemos entender mejor como los pastores de la Iglesia, que es experta en humanidad, deben cumplir su papel con independencia de los vaivenes de la opinión publica.

Concluyo este punto sobre la imagen de la sexualidad en los medios de comunicación con el resumen que Levin y Kilbourne proporcionan sobre los hallazgos de la investigación: "Films, televisión, música y revistas tienen al menos tanta influencia en el comportamiento sexual de los adolescentes cuanta la religión, los padres y los compañeros. La exposición frecuente a los medios altera la percepción de la realidad social en un modo que se ajusta a la de los medios. De modo que, si bien la mayoría de los mensajes sobre el sexo y la sexualidad son equivocados, engañosos y distorsionados, la gente joven los acepta como hechos"30.

2. El segundo de los síntomas de que me ocupo es el de Humpty-Dumpty, o de cómo los medios pueden generar analfabetos funcionales. Humpty-Dumpty es el título de una vieja canción infantil británica con cierta intención política de sátira hacia algunos monarcas ingleses del siglo XVIII. El personaje es un huevo increíblemente fatuo e ignorante de su fragilidad. Alicia lo encuentra y discute con él acerca del significado de las palabras: "Cuando yo uso una palabra -insiste Humpty-Dumpty con un tono más bien desdeñoso- quiere decir lo que yo quiero que diga...ni más ni menos. -La cuestión -responde Alicia- es si se puede hacer que las palabras signifiquen tantas cosas diferentes. -La cuestión -zanja corto Humpty-Dumpty- es saber quién es el que manda..., eso es todo"31.

Entre los académicos que han estudiado los efectos de los medios está bastante demostrado el resultado empobrecedor del proceso de conocimiento de la realidad a través de estos32. Es claro, por ejemplo, que el "bombardeo" informativo recurrente de sucesos, normalmente conflictivos, produce en las audiencias un efecto de falta de contextualización y de desconexión con la vida cotidiana. Y más en general, refiriéndose a la influencia en los procesos de comprensión de la realidad a través de los medios, Pablo del Río afirma que "en los últimos treinta años se ha dado en todo el mundo un deterioro adicional de los procesos de conocimiento, al pasarse desde un pensamiento construido instrumentalmente sobre el poder abstractivo del lenguaje escrito (que obliga a descontextualizar para comprender) a otro fundado sobre códigos orales y sobre la imagen, a la vez que los referentes reales de esa construcción instrumental se deterioraba o, dicho de otra manera, perdían su estabilidad (...) El resultado es un nuevo analfabetismo con barniz de "conocimiento". Se piensa por asociación, como es posible hacerlo por la imagen, pero se formula el pensamiento asociativo en etiquetas verbales aparentemente precisas y jerárquicas"33 .

Aun prescindiendo de la parte de nostalgia que ese juicio arrastra por la pérdida de una cultura letrada en beneficio de otra visual, bien distinta, no se le puede negar una parte de verdad. Una neurocientífica del a Universidad de Oxford señalaba recientemente que "ya es bien claro que el mundo bidimensional, configurado a modo de pantalla, en el que muchos adolescentes - y un numero creciente de adultos- han escogido para vivir esta' produciendo cambios en el comportamiento. Los tiempos de atención se acortan, las competencias comunicativas personales se estrechan y se reduce la capacidad de abstracción"34

Se ha subrayado frecuentemente el efecto paradójicamente desinformativo que provoca la sobredosis de noticias, característica de la sociedad de la opulencia informativa. Hay tanta información que tenemos la ilusión de estar informados35, cuando en realidad faltan criterios-guía que permitan construir senderos de sentido en el bosque de la acumulación de datos, noticias e incluso pseudo-informaciones. Así, por dar una idea de la sobredosis informativa, Murray afirma que "cada día se registran unos 20 millones de palabras de información técnica. Un lector capaz de leer mil palabras por minuto necesitaría un mes y medio, leyendo 8 horas diarias, para ponerse al día solamente de la producción cotidiana, y al final del periodo de lecturas iría con 5 años y medio de retraso"36. Un día laborable el New York Times contiene más información de cuanta hubiera podido llegar a conocer un ciudadano medio de la Inglaterra del siglo XVII.

Pues bien, mientras la disponibilidad de la información aumenta en progresión geométrica, la disponibilidad receptiva de la persona humana se mantiene constante, cuando no disminuye, porque esta capacidad depende de la calidad de su educación humanística. En esta situación, la masa adormecida por sobresaturación de noticias se hace completamente dependiente de los creadores de opinión, precisamente porque necesita interpretaciones globales, comentarios que le ahorren el esfuerzo de documentarse y le orienten en la tupida selva informativa. Así, unos pocos, siempre los mismos por otra parte, llenan ese vacío opinando de casi todo con la misma y universal competencia, desde la política nacional, pasando por los problemas de ética biológica, los conflictos mundiales, hasta las cuestiones morales y teológicas de la Iglesia Católica Son los llamados opinion makers, que imparten desde los púlpitos de sus columnas periodísticas o de sus tertulias radiotelevisivas el nuevo credo que la opinión pública absorbe mansamente con aparente conciencia crítica. La pluralidad de voces y la libertad de expresión con que se presentan consienten la ilusión de una formación plural e ilustrada de una opinión "crítica", homogénea y de serie pero, eso sí, "crítica".

En una reciente entrevista, Umberto Eco recordaba cómo la "semiótica" de la televisión no es una semiótica natural, como la de los gestos, comportamientos, miradas que los humildes de las novelas de Manzoni, por citar un caso de la literatura clásica italiana, aprendían en la realidad circundante. Las imágenes de la televisión no proponen la realidad sino una mise en scene, como es bien conocido. El entrevistador observaba cómo los Cagliostro y los don Rodrigo de hoy aprovechan la potencia de los medios para ganar consensos, no obstante que la difusión de información y el aumento de la escolarización hicieran esperar unas defensas inmunitarias más robustas de los ciudadanos frente a los embrollones y los poderosos. A tal observación, Eco añadía que "en todos los tiempos la moneda falsa ha suplantado a la moneda buena y los charlatanes han embaucado a los tontos. Dada la potencia del medio, simplemente sucede más. El crecimiento de la información y de la cultura aumenta la credulidad (...). Tenía razón Chesterton, cuando la gente no cree ya en Dios no es que no crea ya en nada, cree en todo. Los ateos son más supersticiosos que los creyentes. La New Age, una religión para no creyentes tiene más dioses que cualquier religión revelada"37.

En definitiva, no se puede olvidar la dimensión pragmática de la comunicación, es decir de cualquier texto. Decires siempre simultáneamente un hacer, y por ello toda comunicación establece siempre un modelo de relación entre emisor y destinatario:

"por ello, una comunicación auténtica, es decir verdadera y correcta a la vez, estará atenta al tipo de relación que instaura en las figuras simbólicas que, en el texto, representan al emisor y al destinatario. Lo que vicia tal autenticidad no es sólo la mentira, sino también un obrar comunicativo que instrumentaliza al otro, que impone un dominio sobre el otro, es decir, que asume las formas de una violencia difusa (...) En esta perspectiva la comunicación de masas puede asumir un carácter violento independientemente de sus contenidos e, incluso, de sus modalidades lingüísticas. Se trata de una forma de violencia más sutil, menos evidente, pero igualmente capaz de golpear al espectador, todavía más indefenso porque no está prevenido críticamente"38.

4. ¿Un mundo feliz?

A pesar de la aparente dureza de mi alegato no me cabe duda que el problema no son los medios en cuanto tales. Como advertía sagazmente Einstein, "el problema no es la bomba atómica, el problema es el corazón de los hombres". Me parece obvio que los medios están tan enfermos cuanto el corazón de los hombres.

En realidad, el problema es viejo y las soluciones, por lo que a los padres respecta, existen.

No habían pasado 50 años desde la maravillosa invención de la imprenta que los libros de caballería pululaban e infestaban la sociedad del tiempo con efectos preocupantes. Ciertamente no había sociólogos ni investigadores de comunicación social que certificasen el problema. Nos han llegado solo noticias indirectas del fenómeno social -porque fenómeno de masas fue- y de sus consecuencias. Por ejemplo, una joven lectora de una ciudad provinciana de Castilla, deja constancia incidentalmente de su adición a estas "teleseries" de la época, contagiada por su misma madre, quien leía muchos sin abandonar por ello sus trabajos, que no debían ser pocos, siendo como era madre de tres hijos y de nueve hijas: "Yo comencé a quedarme en costumbre de leerlos -dice el testimonio autobiográfico del 1562-, y aquella pequeña falta que en ella vi, me comenzó a enfriar los deseos y comenzar a faltar en lo demás; ya parecíame no era malo, con gastar muchas horas del día y de la noche en tan vano ejercicio, aunque ascondida de mi padre".

El testimonio, por fortuna, nos ha llegado porque su autora es Teresa de Jesús (cap. 2 del Libro de la Vida).

De las novelas de caballería a duras penas sabríamos de su existencia si no fuera por el inmortal Quijote de Cervantes, novela de caballería escrita precisamente como parodia magistral del género. La inolvidable escena del Quijote en que la sobrina, el ama, el barbero y el cura hacen una hoguera con los libros culpables del daño tras la primera salida del Caballero de la Mancha, es una buena respuesta del sentido común y de la sabiduría de los parientes y amigos del hidalgo Alonso Quijano, en aventuras don Quijote de la Mancha. Ni que decir tiene que el cura y el barbero, con eruditas razones de quien conoce el paño, salvan de la quema algunos libros, más de los que la simplicidad del ama desearía. Serán precisamente los familiares del caballero andante quienes, sin saber de libros de caballería, mas con la ayuda de "expertos", amigos del Quijote, lo curarán de su mal. Ni unos ni otros piensan ni por un momento en quemar la biblioteca, tan solo eliminar con buen juicio el origen del mal, los libros dañinos. En clave moderna, diríamos, no hace falta arrojar la televisión de los hogares ni siquiera los videojuegos, sino discriminarlos.

Qué pobre lectura del discurso de Benedicto XVI sobre los medios de comunicación social han dado algunos periodistas cuando, aplicando un perezoso y poco original estereotipo, han presentado el discurso como una nueva condena papal de los medios de comunicación, abanderados del progreso imparable de la técnica y, con ella, de la humanidad. El discurso del Santo Padre también decía: "La educación a los medios debe ser positiva. Poniendo los niños frente a lo que es excelente estética y moralmente, se les ayuda a desarrollar la propia opinión, la prudencia y la capacidad de discernimiento (...) La belleza, espejo de lo divino, inspira y vivifica los corazones y las mentes de los jóvenes, mientras la fealdad y la vulgaridad tienen un impacto deprimente en las actitudes y comportamientos"39

Deliberadamente no me he detenido a exponer recetas o medidas prácticas para los padres. Hay excelentes libros y prontuarios que orientan en este sentido. Entre ellos, señalo aquí, por su sencillez divulgativa y buen sentido, Raising Kids in the Media Age de Jay Dunlap. Algunas conferencias episcopales han proporcionado orientaciones pastorales a los fieles sobre un uso de los medios inspirado por criterios cristianos40

Pero no bastan las recetas porque el desafío es muy grande. George Gebner uno de los investigadores sobre la influencia de los medios de comunicación social mas respetados mundialmente afirmaba: "Por primera vez en la vida del hombre las historias acerca de la gente, de la vida y los valores no son contadas por los padres, la escuela, la religión, u otros en la comunidad que tienen algo que decir, sino por un grupo de distantes conglomerados que tienen algo que vender".

Las recetas sirven cuando hay un plan integral de salud, no cuando se busca sólo eliminar los síntomas. Es necesario un replanteamiento de la tarea de educar a las nuevas generaciones. Hace falta un plan de choque. Es preciso convencerse a fondo de que la educación, no la instrucción, es la tarea más importante de los padres, de la escuela y de la sociedad en su conjunto. Nos encontramos ante una verdadera "emergencia educativa", como decía Benedicto XVI en su sencilla, magnífica y esperanzadora carta "Sobre la tarea urgente de la educación"41.

Hay que reinventar la cultura ante el desafío de cada nueva hornada de niños y jóvenes que se presentan a las puertas de nuestro mundo esperando descubrirlo y comprenderlo, esperando ser introducidos en él. Estoy seguro de que coincidirán con la siguiente idea de Chesterton, válida para cualquier edad:

"Las dos cosas que hacen a los niños tan atractivos para casi todas las personas normales son: en primer lugar, que son muy serios, y en segundo que, en consecuencia, son muy felices. Son alegres con la perfección que sólo es posible en la ausencia de humor. Las escuelas y los sabios no han alcanzado nunca la gravedad que mora en un niño de tres meses de edad. Es la gravedad de su asombro ante el universo y asombro ante el universo no es misticismo, sino un sentido común trascendente. La fascinación de los niños consiste en que con cada uno de ellos todas las cosas son hechas de nuevo, y el universo se pone de nuevo a prueba. Cuando paseamos por las calles y vemos debajo de nosotros esas deliciosas cabezas bulbosas -tres veces más grandes que su cuerpo- que definen a estos hongos humanos, deberíamos siempre y en primer lugar recordar que dentro de cada una de esas cabezas hay un universo nuevo, tan nuevo como lo fue el séptimo día de la creación"42.

1 G. K. Chesterton. El amor o la fuerza del sino, Rialp, Madrid, 1993. Traducción de Álvaro de Silva, pp. 191 y ss.

2 Idem.

3 Aunque los datos varían según los países, y el consumo de televisión ha disminuido en beneficio de Internet, basta pensar que un niño en Europa ve 25 horas de televisión por semana. Claude Okondjo. La famille a l'épreuve de la culture télévisuelle. Repères pour une guide pastoral. Tesis doctoral. Pontificia Universidad de la Santa Cruz, Roma, 2008, pp. Un estudio de la Kayser Family Foundation del 2005 encontró que los niños norteamericanos entre (8-17 años) absorben una exposición media de 8 horas diarias. Para dar una idea somera del crecimiento exponencial del uso de Internet, el 95% de los niños italianos entre 12 y 14 años dispone de conexión a Internet en su casa y un 30% lo usa a diario, frente aun 37% que disponía de él en 2000, generalmente sin acceso a la red. Ver Rapporto 2008 sugli stili di vita degli adolescenti, della Società italiana di Pediatria: www.sip.it/documenti/osservatoriobam/Risultati_Indagine_2008_definitivi.pdf

4 Marshall McLuhan. Understanding media: the extensions of man, Cambridge, Mass, MIT Press, 1994

5 Walter Ong. Orality and literacy: the technologizing of the word. Methuen, London 1982

6 Jay Dunlap. Raising Kids in the Media Age, Circle Press, Handem, CT, 2007, p. 37. Dunlap, buen conocedor de las técnicas de montaje y edición de televisión, sostiene que el sorprendente incremento de estas disfunciones coincide históricamente con la introducción del video registrador. El video registrador ha permitido acelerar el ritmo narrativo visual. Esas técnicas narrativas audiovisuales son llevadas al extremo en los videos musicales.

7 El ejemplo está tomado de Jay Dunlap. Raising Kids in the Media Age, ob. cit. p. 18.

8 Norberto González Gaitano. El síndrome de Scherezade y otros efectos deseducativos de la televisión, inCultura y medios de comunicación social, Publicaciones Universidad Pontificia de Salamanca, 2000 (traducido al italiano: Cristianità, Anno XXVII, n. 290-291, pp. 11-20).

9 D. Kunkel, E. Biely, K. Kyal at al. Sex on TV 3 (Menlo Park, CA: Henry J. Kayser Family Foundation, 2003), cit. en Diane E. Levin y Jean Kilbourne. So Sexy So Soon. The New Sexualized Childhood and What Parents Can Do to Protect Their Kids. Random House, New York, 2008 p. 35 y p. 200.

10 Dario Antiseri. "La televisione e i bambini". Comunicación presentada en el Congreso La rappresentazione della violenza e la violenza della rappresentazione, Roma, 26 de diciembre de 1996.

11 Paolo Braga. Dal personaggio allo spettatore. Il coinvolgimento nel cinema e nella serialità televisiva americana, Franco Angeli, Milano, 2003. Del mismo autor: ER. Sceneggiatura e personaggi. Analisi della serie che ha cambiato la Tv, Franco Angeli, Milano 2008

12 Sobre los presupuestos de la ideología de género y sus implicaciones, puede verse: Tony Anatrella. Le règne de Narcisse. Le déni de la différence sexuelle, Presses de la Renaissance, Paris 2005.

13 Rapporto 2008 sugli stili di vita degli adolescenti, della Società italiana di Pediatria.

14 Jay Dunlap, ob. cit., del "love day"e promover el "la contempla conb la indiferencia de un duro p. 59.

15 "La pedofilia e la sua apologia: proposta per l'introduzione di un reato specifico nel Codice Penale", en Sos Ragazzi, septiembre 2008

16 So Sexy So Soon, ob. cit., p. 145

17 J.J. García-Noblejas. "Alicia a través del espejo televisivo: entre Scherezade y Leviathán", en La responsabilidad pública del periodista, E. López Escobar y J. L. Orihuela, (eds) Pamplona, 1988, p. 373.

18 Stacy Davis y Marie-Louise Mares. "Effects of Talk Shows Viewing on Adolescents", en Journal of Communication, vol. 48, n. 3, 1998, pp. 69-86.

19 M. Krcmar, Jr. Veeira y T. Edward. Imitating Life, Imitating Television: The Effects of Family and Television Models on Children's Moral Reasoning, en "Communication Research", junio 2005

20 Irene Meijer y Marjolein van Vossen. The Ethos of Television Relationships. Why Popular Drama Persistently Worry Television Scholars (comunicación presentada en la reunión anual de la International Communication Association, Nueva York, 2005).

21 Teens imitating televisión, en "National Catholic Register", 7 diciembre 2008. El estudio puede verse en Anita Chandra, Steven C. Martino, Rebecca L. Collins, Marc N. Elliott, Sandra H. Berry, David E. Kanouse and Angela Miu. Does Watching Sex on Television Predict Teen Pregnancy? Findings From a National Longitudinal Survey of Youth, en "Pediatrics", Vol. 122 No. 5 Noviembre 2008, pp. 1047-1054.

22 J. J. García-Noblejas, Fundamentos para una iconología.., ob. J. García-Noblejas, "licaciocit. p. 25

23 Ashley Montagu, cit. en García-Noblejas, "Fundamentos...", cit. p. 41.

24 Dolores Rico. Tv, fábrica de mentiras. La manipulación de nuestros hijos, Espasa, Madrid, 1992, p. 117.

25 Norberto González Gaitano. Rassegna critica della stampa, Ufficio delle celebrazioni liturgiche del Sommo Pontefice. Sede Apostolica Vacante. Eventi e celebrazioni, aprile 2005. Libreria Editrice Vaticana, Roma 2007, pp. 237-259 e Giovanni Tridente. La morte di Giovanni Paolo II nella stampa italiana: Corriere della Sera e La Repubblica, Juan Manuel Mora, Diego Contreras e Marc Carroggio ( a cura di). Direzione strategica della comunicazione nella Chiesa. Nuove sfide, nuove proposte, Roma, Edusc, 2007, pp. 360-374.

26 Gustave Thibon. El erotismo contra el amor. Conferencia publicada por la iglesia de la Exaltación de la Santa Cruz (Zaragoza).

27 Idem.

28 G. Bettetini y A. Fumagalli. (1998). Quel che resta dei media. Idee per un'etica della comunicazione. Franco Angeli , p. 111.

29 Diane E. Levin y Jean Kilbourne. So Sexy So Soon. The New Sexualized Childhood and What Parents Can Do to Protect Their Kids. Random House, New York, 2008

30 Idem, p. 148. Como botón de muestra, cito el trabajo de Jane D. Brown, Carolyn Tucker Halpern, and Kelly Ladin L'Engle. Mass Media as a Sexual Super Peer for Early Maturing Girls, in "Journal of Adolescent Health", n.36 (2005) 420-427: "las chicas que maduran antes que sus coetáneas se dirigen a los medios para buscar la información y los modelos acerca de la sexualidad que no encuentran en su grupo de edad. De modo que los medios actúan como 'substitute sexual peer'"

31 Lewis Carroll. Alicia a través del espejo, Alianza, Madrid, 1987, p. 116.

32 El elenco de autores y obras sería inacabable. Menciono dos libros particularmente representativas: Gabriel Galdón López. Desinformación. Método, aspectos y soluciones. Eunsa, Pamplona, 1994, pp.28-33, 35-55, 61-69; y Mauro Wolf. Teorie delle comunicazioni di massa, Bompiani, Milán, 1984.

33 Pablo del Río. "La información sobre problemas sociales en España", en Comunidad y Drogas, 14, Madrid, 1991, pp. 59-64.

34 "Modern technology is changing the way our brains work" en http://jaydunlap.com. Susan Greenfiled. ID: The Quest for Meaning in the 21st Century, 2009

35 Richard Wurman. Information anxiety. Doubleday, New York, 1989. Jean-Francois Revel. La connaisance inutile. Grasset, París, 1988.

36 Methods for Satisfying the Needs of the Scientist and the Engineer for Scientific and Technical Communication, Hubert Murray Jr., cit. en Time, 9 de diciembre 1996, 38.

37 Il Corriere della Sera, 24 de octubre de 1998, p. 39.

38 Gianfranco Bettetini y Armando Fumagalli. Quel che resta..., ob. cit, p.237

39 Benedicto XVI. Mensaje del Santo Padre Benedicto XVI en la 41 Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales.

40 Para el caso francés, ver Jean-Charles Descubes y Jean-Michel di Falco Léandri (ed), Quand des médias dévoilent l'intime. Quelques repères, Bayard/Cerf/Fleurus-Mame, Paris, 2006. En Italia la Conferencia episcopal ha publicado una util y completa guia pastoral: Comunicazione e missione. Direttorio sulle comunicazioni sociali nella missione della Chiesa, Libreria Editrice Vaticana, Roma, 2000. La Conferencia episcopal de los Estados Unidos publicó un documento pastoral más restringido a la explotación del sexo y la violencia en los medios con útiles indicaciones para los fieles, para los propietarios de los medios, los comunicadores y las autoridades:Renewing the Mind of the Media. Statement on Overcoming the Exploitation of Sex and Violence in Communications from the U.S. Catholic Bishops, Washington, 1998.

41 Mensaje del Santo Padre a la diócesis de Roma sobre la tarea urgente de la educación. Ciudad del Vaticano, 21 de enero 2008.

42 G. K. Chesterton, ob. cit. p. 168.